“No quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad”, así decía parte de la canción “Una guitarra y una muchacha”, uno de los éxitos de Sandro, que el 4 de enero de 2010 dejó de existir.
Con una carrera prolífica y un reconocimiento total en toda Latinoamérica, Sandro se presentó en diversos escenario causando el delirio del público.
Esta actuación corresponde a su visita al Festival de Viña del Mar 1975.