El fútbol playa también se contagió con la fiebre de los monstruos de bolsillo.
Estaba sola contra el arco, pero mandó la pelota a las nubes.
En la prensa deportiva fueron implacables con el pobre desempeño del local.
Pudo descontar pero hizo un papelón que ha dado la vuelta al mundo.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".