Humberto Pereira González confesó el crimen a la policía y quedó detenido.
También viajó a Punta Cana y España con los dineros defraudados.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".