Esta medida busca poner presión al líder de dicho país para que se siente al diálogo.
Bashar Al Assad acusó a Gran Bretaña de querer militarizar el conflicto.
Líderes de potencias occidentales ven en Bashar al Assad una negación a abrirse al diálogo.
Este miércoles juró en su cargo el nuevo presidente del consejo de estado sirio
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".