En Chile, casi el 80% de las tierras se encuentran en manos de privados, un escenario donde la protección del patrimonio ambiental depende de herramientas jurídicas innovadoras. En este contexto, el Derecho Real de Conservación (DRC) cumple diez años desde su promulgación, consolidándose como una figura clave para resguardar recursos hídricos, bosques milenarios y biodiversidad en todo el país.
Para abordar el funcionamiento de este mecanismo y su aplicación práctica en el sur del país, la directora de conservación de Santuario Quitralco, Bernardita Aldunate, explicó la naturaleza de esta institución legal: “En simples palabras, es una herramienta legal que protege una tierra a perpetuidad. Esto significa que el terreno que está inscrito bajo el Derecho Real de Conservación se mantiene durante el tiempo protegido y conservado”.
Respecto al desarrollo de la normativa y la asesoría recibida para implementar el DRC en la Región de Aysén, la directora de conservación destacó el respaldo del abogado redactor de la legislación para impulsar la iniciativa: “En junio se cumplieron 10 años desde que se decretó la ley. Esta ley ayuda a que personas que tienen una propiedad privada puedan mantener, proteger y conservar. Nosotros como Santuario Quitralco buscamos diferentes mecanismos para proteger la propiedad y encontramos el DRC como el mecanismo más seguro, más concreto. Con la ayuda de Jaime Ubilla de Ubilla y Compañía, ellos nos asesoraron, que son expertos. Jaime fue una de las personas que redactó esta ley y eso nos dio mucha seguridad: trabajar junto a ellos para involucrar la conservación en el proyecto”.
Frente a las restricciones o limitaciones que implica gravar voluntariamente una propiedad en favor del medioambiente, la entrevistada profundizó en la independencia jurídica del instrumento respecto del dominio tradicional del suelo: “Como dices tú, hay restricciones, pero lo positivo sobrepone cualquier cosa, porque cuando conocimos este campo y adquirimos el lugar, dijimos: ¿cómo podemos mantener este lugar lo más intacto posible? En ese momento empezamos a investigar qué mecanismos existían y ahí tomamos la decisión de inscribir el proyecto bajo el DRC. ¿Por qué? Porque así el terreno queda protegido a perpetuidad”.
“Para nosotros era muy importante que esto se mantuviera protegido, pero que no dependiera del dueño que va a tener el terreno”, afirma Aldunate. “O sea, si yo compro un terreno en ese proyecto, que mis herederos o si yo decido venderlo, puedan continuar con la conservación, que no sea una cosa ligada a la tierra, sino que sea independiente y a perpetuidad”.
En esa línea, la directora de Conservación de Santuario Quitralco detalló el carácter registral e inmutable del gravamen: “El Derecho Real de Conservación es a perpetuidad. O sea, es independiente: tú tienes el terreno, la tierra por un lado, y tienes el derecho real, que es una escritura que se firma en notaría, después se envía al Conservador y es independiente del terreno. Este derecho real se mantiene en el tiempo y no depende del dueño, sino que es algo que perdura”.
Derecho Real de Conservación: un mecanismo que perdura
Sobre la génesis del proyecto Santuario Quitralco como alternativa a la presión inmobiliaria en la zona austral, Aldunate relató: “En el momento en que adquirimos el campo, fue un boom en la zona de Aysén de muchos loteos, muchas parcelaciones, y nosotros cuando encontramos este campo dijimos: no queremos hacer lo mismo, porque vimos que se estaba sobreexplotando toda la región, y no solo eso, sino que también todo el daño que eso conlleva. Entonces ahí buscamos este mecanismo y nos embarcamos para hacer algo concreto, algo que en este momento es una herramienta legal, algo seguro para que los futuros propietarios supieran que esto es algo de verdad. Es una conservación de verdad, no es solo un espíritu, no es una intención; es algo de verdad que es algo legal que se puede confirmar que existe”.
Asimismo, resaltó las condiciones geográficas y la protección del entorno marítimo donde se emplaza la iniciativa: “Hay bosque nativo, aguas cristalinas. Muy cercano al proyecto se encuentran unas termas. También algo que lo hace diferente a otros proyectos es que este proyecto está ubicado en el fiordo de Aysén, y el fiordo de Aysén fue declarado Santuario de la Naturaleza. Entonces son aguas protegidas, no las tierras, sino que las aguas, playas e islas. Eso hace que haya poca industria, por ende hay poca circulación de embarcaciones y eso hace que la fauna circule libremente y no tenga este movimiento de motores, contaminación que tienen las embarcaciones y también la industria salmonera”.
Finalmente, al proyectar los objetivos comunitarios de Santuario Quitralco a largo plazo, concluyó: “Nosotros a futuro queremos, ojalá, poder replicar esto en diferentes partes de Chile para poder ampliar esta conservación y también poder acercar la conservación a personas como tú, como yo: que sean personas normales, naturales, y que puedan conservar con un granito de arena, comprando un terreno de 3 hectáreas, pero somos varios y al final protegemos una estancia de una superficie mucho mayor”.
Mira acá la entrevista a la directora de Conservación de Santuario Quitralco:
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