La ofensiva fue adjudicada por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán.
Talibanes lo habrían encerrado en una jaula después de haber intentado escapar.
El nieto de Isabel II reconoció matar talibanes y lo relacionó con videojuegos.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.