Radares meteorológicos en Chile: ¿Cómo funcionan los equipos que evalúa comprar el Gobierno y cuánto cuestan?

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Radares meteorológicos en Chile: ¿Cómo funcionan los equipos que evalúa comprar el Gobierno y cuánto cuestan?

Esta jornada, el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, confirmó que se comprarán al menos dos radares meteorológicos para mejorar la capacidad de anticipación a distintos fenómenos meteorológicos.

Tras ello, surgen diversas interrogantes por saber cómo funcionan, cuál es su valor y su impacto en la prevención de desastres climáticos.

En conversación con CNN Chile, Joaquín Vásquez, analista de la Red Geocientífica de Chile, entregó más detalles acerca de esta nueva herramienta.

¿Cómo funcionan los radares?

Su uso se basa en la emisión de pulsos de ondas electromagnéticas hacia la atmósfera, ahí interactúan con las gotas de agua, los cristales de hielo y otras partículas presentes en las nubes. Esas ondas “rebotan”, regresando al equipo, y así se puede conocer la intensidad y concentración de la precipitación.

“En Chile, por ejemplo, sería muy útil porque no todos nuestros eventos de lluvia se comportan de la misma manera. Un sistema frontal puede generar precipitaciones persistentes durante varias horas. En cambio, la baja segregada (o núcleo frío en altura) favorece el desarrollo de núcleos convectivos, con lluvias intensas en periodos cortos, granizo y tormentas eléctricas, tiene un desplazamiento más errático. Entonces el radar nos ayudaría a saber cómo evoluciona cada sistema y dónde se están concentrando las precipitaciones”, señaló Vásquez.

En cuanto a los fenómenos que puede detectar, sería analizar los núcleos de precipitaciones durante el invierno altiplánico. En la zona norte, central y sur, serían útiles para monitorear la inestabilidad asociada a núcleos fríos en altura o bajas segregadas, las pueden producir vientos intensos o tormentas eléctricas.

Al preguntarle por la prevención de tornados, el analista apuntó que permitirá estudiar la estructura de una tormenta y detectar algunas señales de rotación, agregando que “no todos presentan señales fácilmente identificables y el radar no garantiza que podamos detectar cada evento antes de que toque tierra”.

“Para eso necesitamos integrar la información meteorológica con los caudales de los ríos, la humedad del suelo, las características de las cuencas y los sistemas de monitoreo hidrológico, la alerta de inundación requiere evaluar también lo que ocurre en el terreno”, sostuvo.

Además, la anticipación de un fenómeno meteorológico podría ser entre 30 minutos y 3 horas aproximadamente, pero depende del tipo de situación. Sin embargo, “la principal limitación acá en Chile es la geografía porque la cordillera y otros relieves montañosos pueden bloquear el haz del radar y dejar como “sombras” o sectores sin una buena observación. “Además, a medida que el haz se aleja del equipo, va observando a mayor altura, por lo que puede no representar bien lo que está ocurriendo cerca de la superficie”, comentó.

¿Cuántos radares necesita Chile?

El integrante de la Red Geocientífica aseguró que la cantidad necesaria sería entre 10 y 12 radares, pero se necesita avanzar hacia una cobertura mucho más robusta en determinadas zonas. “Los 8 radares que se han planteado públicamente en su momento son un punto de partida razonable, pero no asumiría que esa cantidad garantiza una cobertura adecuada de todo Chile”, manifestó.

“Hay que entender que cada radar tiene un alcance determinado, hay unos de largo alcance que cubren cerca de 230 km, los equipos de banda C considerados en propuestas anteriores tenían un alcance del orden de 120 km, mientras que los de banda X se planteaban para menores distancias, 60 km aproximadamente”, expresó.

Finalmente, Vásquez declaró que el impacto de contar con estas herramientas es importante, sobre todo si se considera integrarse con los sistemas de pronóstico y gestión del riesgo que ya existen en el territorio nacional.

“El radar no evita por sí solo un desastre ni garantiza una evacuación oportuna. Para que realmente salve vidas, necesitamos personal especializado, protocolos de alerta, coordinación entre instituciones y canales de comunicación que funcionen“, concluyó.

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