En conversación con CNN Chile Radio, el líder del PDG analizó los desafíos que enfrentará la administración entrante. Aunque valoró el diseño del gabinete, alertó que existen conflictos sociales a punto de estallar que servirán de prueba para el nuevo gobierno. Además, cuestionó la oportunidad de los viajes al extranjero de José Antonio Kast y sorprendió respaldando la opción de Michelle Bachelet en la ONU.
A ojos de algunos agentes de la polítca nacional, no precisamente de oposición, la llegada del futuro gobierno de José Antonio Kast no estará exenta de turbulencias inmediatas.
A pesar de que la conformación de su gabinete ha sido recibida con cierta tranquilidad por los mercados y observadores técnicos, el escenario político y social que hereda la nueva administración mantiene focos de conflicto activos —verdaderos “fusibles”— que podrían detonar en el corto plazo, poniendo a prueba la gobernabilidad desde el primer día de mandato.
Este diagnóstico de fragilidad institucional ante crisis heredadas fue el eje del análisis entregado por el excandidato presidencial y líder del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi. En conversación con CNN Chile Radio, el economista advirtió que, más allá de los nombres en los ministerios, la coyuntura se impondrá con fuerza.
Las “tormentas” que amenazan la instalación
Si bien Parisi valoró la estructura del equipo de Kast, comparándola con un esquema de fútbol “4-4-2” bien organizado y con enroques inteligentes entre carteras, fue enfático en señalar que la gestión política deberá enfrentar crisis sistémicas que la actual administración de Gabriel Boric deja sin resolver.
“Yo creo que los SLEP van a reventar el asunto de la seguridad, va a reventar el financiamiento de las universidades”, proyectó Parisi. El líder del PDG alertó sobre la situación financiera crítica de varias casas de estudio estatales y la inestabilidad en los Servicios Locales de Educación Pública, calificando estos problemas como “tormentas políticas” inevitables.
Para el ingeniero comercial, estos son “fusibles” latentes que pueden quemarse en cualquier momento, sumando a la lista la compleja situación de reconstrucción en el Biobío. Su advertencia apunta a que el nuevo gobierno no tendrá tiempo de rodaje antes de enfrentar estallidos sectoriales.
Diferencias sobre la agenda internacional
Más allá de las proyecciones, Parisi marcó una clara diferencia de prioridades con el presidente electo respecto a la transición. Consultados por los viajes de Kast al extranjero para observar modelos de seguridad y cárceles —como las de El Salvador—, el líder del PDG fue crítico respecto a la oportunidad de estas giras frente a las urgencias domésticas.
“Yo no lo haría. Creo que la urgencia es mucho más importante en el sur”, sentenció. Para Parisi, la presencia de la autoridad electa debería estar en las zonas afectadas por catástrofes recientes, como los incendios en El Olivar o las lluvias en el sur, más que en Europa o Centroamérica. “Puede ser muy importante aquello (…) pero creo que ahora es importante estar con la gente”, insistió.
Un respaldo de Estado a Bachelet
Pese a las críticas al sector progresista, Parisi cerró su intervención con una postura de Estado al referirse a la oficialización de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Alejándose de las voces más duras de la oposición, el exabanderado del PDG validó la aspiración de la exmandataria.
“Una persona de la estatura de la señora Bachelet, con la edad y que quiera seguir aportando, hay que aplaudirla”, afirmó, asegurando que su apoyo se basa en el respeto a su figura como dos veces Presidenta de la República. Sin embargo, condicionó este respaldo a la austeridad fiscal, subrayando que la campaña debe realizarse “sin recursos económicos” del Estado, dado que “en Chile no hay plata para apoyarlo”.