Más de cinco décadas en política: La vida de Camilo Escalona, histórico dirigente del PS

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Pocas trayectorias políticas en el socialismo chileno abarcan tantas etapas de la historia reciente del país como la de Camilo Escalona Medina. Su carrera comenzó en el movimiento estudiantil durante la Unidad Popular, continuó desde el exilio y la clandestinidad durante la dictadura y alcanzó sus cargos institucionales más importantes después del retorno a la democracia.

Durante más de cinco décadas estuvo ligado al Partido Socialista (PS), colectividad que presidió en distintos períodos y en la que se convirtió en uno de sus principales articuladores internos.

También fue diputado durante tres períodos, senador por la Región de Los Lagos y presidente del Senado entre 2012 y 2013.

La política desde los 13 años

Camilo Escalona nació el 15 de junio de 1955 en Santiago. Según consigna la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) en su reseña biográfica, ingresó a la Juventud Socialista en 1969, cuando tenía solo 13 años.

Estudió en el entonces Liceo N°6 de Hombres de San Miguel, actual Liceo Andrés Bello, y desde allí comenzó a construir su trayectoria como dirigente estudiantil.

En 1972, durante el gobierno de Salvador Allende, fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES), una de las principales organizaciones estudiantiles de la época.

Al año siguiente ingresó al Comité Central de la Juventud Socialista.

Exilio y regreso clandestino a Chile

El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 modificó completamente su trayectoria.

De acuerdo con la Biblioteca del Congreso Nacional, Escalona fue requerido por la Junta Militar y recibió ayuda del sacerdote Rafael Maroto para refugiarse en la Embajada de Austria, donde consiguió asilo político.

Partió al exilio y vivió en Austria, Cuba y la República Democrática Alemana, donde mantuvo su actividad política dentro del socialismo.

Una década después, en 1983, regresó clandestinamente a Chile, debido a que todavía tenía prohibido ingresar legalmente al país.

En 1984 pasó a integrar la Comisión Política clandestina del Partido Socialista y participó de la reorganización de la colectividad durante los últimos años de la dictadura.

Con las elecciones de 1989, Escalona dio el salto desde la actividad partidaria a la política institucional.

Fue elegido diputado por el entonces Distrito 27, integrado por El Bosque, La Cisterna y San Ramón, y asumió el 11 de marzo de 1990, con la instalación del primer Congreso Nacional después del régimen militar.

Fue reelegido en 1993 y permaneció en la Cámara hasta 1998.

Después de cuatro años fuera del Congreso, regresó en 2002 como diputado por el Distrito 46 de la Región del Biobío, compuesto por comunas de las provincias de Arauco y Concepción, entre ellas Lota, Lebu, Cañete, Curanilahue y Tirúa.

En 2005 volvió a competir por el Senado. Esta vez resultó elegido por la entonces Circunscripción 17 de la Región de Los Lagos, para el período legislativo 2006-2014.

El poder dentro del Partido Socialista

La influencia de Escalona, sin embargo, no se explica únicamente por sus cargos parlamentarios.

Durante décadas fue uno de los principales dirigentes y articuladores internos del Partido Socialista.

En 1992 fue elegido vicepresidente de la colectividad y posteriormente llegó en distintas ocasiones a su presidencia: entre 1994 y 1998, entre 2001 y 2003 y nuevamente entre 2006 y 2010.

También fue una de las principales figuras de la corriente interna Nueva Izquierda, que durante años tuvo una importante influencia en la conducción del PS.

Desde ese espacio construyó redes políticas, participó de negociaciones dentro de la Concertación y se convirtió en uno de los dirigentes socialistas con mayor influencia durante los gobiernos de la coalición.

Escalona tuvo también un papel relevante durante el ascenso político de Michelle Bachelet y en sus años en La Moneda.

Durante el primer gobierno de la expresidenta, entre 2006 y 2010, encabezó el Partido Socialista y fue uno de los principales interlocutores entre la colectividad y el Ejecutivo.

Su peso político lo llevó a ser considerado durante años una de las figuras más poderosas de la Concertación, tanto por su capacidad de negociación parlamentaria como por su influencia dentro de la estructura partidaria.

Presidente del Senado

El punto más alto de su trayectoria institucional llegó el 20 de marzo de 2012, cuando fue elegido presidente del Senado.

Según los registros oficiales de la Cámara Alta, Escalona encabezó la corporación hasta el 20 de marzo de 2013, acompañado durante ese período por el senador Alejandro Navarro como vicepresidente.

Desde ese cargo pasó a ocupar la segunda posición en la línea protocolar del Estado y encabezó la Cámara Alta durante el último año completo del primer gobierno de Sebastián Piñera.

Al despedirse del Senado en marzo de 2014, después de no repostular a su escaño, resumió de manera directa la actividad que había marcado prácticamente toda su vida.

Soy un hombre político y me siento orgulloso de eso”, afirmó en su discurso de despedida, publicado por el Senado.

La fallida candidatura de 2013

Uno de los episodios que marcaron el último tramo de su carrera parlamentaria ocurrió antes de las elecciones de 2013.

Escalona pretendía competir por un nuevo período en el Senado, pero se enfrentó internamente al entonces diputado Alfonso De Urresti por la candidatura socialista en Los Ríos.

El dirigente rechazó resolver la nominación mediante primarias organizadas únicamente por el partido, en medio de una controversia que terminó con su decisión de no competir en las elecciones parlamentarias de ese año.

De Urresti terminó como candidato y posteriormente fue elegido senador.

El episodio significó la salida de Escalona del Congreso después de más de dos décadas de actividad parlamentaria, aunque no puso término a su influencia dentro del socialismo.

Tras dejar el Parlamento, Escalona mantuvo una presencia activa en las discusiones internas del Partido Socialista y en el debate político nacional.

También desarrolló labores diplomáticas. Entre 2014 y 2018 se desempeñó como embajador de Chile en Uruguay, nombrado durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Años después volvió formalmente a la primera línea de la conducción socialista.

En las elecciones internas del PS de 2025 integró la lista encabezada por Paulina Vodanovic y posteriormente asumió como secretario general de la colectividad, uno de los cargos más importantes de su estructura nacional.

Más de medio siglo después de haber ingresado a la Juventud Socialista, Escalona seguía así ligado a la dirección del mismo partido en el que había comenzado su actividad política durante la adolescencia.

Política y literatura

Escalona también desarrolló una faceta como escritor, con publicaciones que combinaron ficción, memoria y reflexión política.

Entre sus obras figuran En Jaque, Cuentos del Infierno, El atentado, Archivo desconocido, Una transición de dos caras y Chile: veinte años después.

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