Exfiscal de Antofagasta, Eduardo Ríos, acusa “espionaje clandestino” y hostigamiento tras renunciar a Caso ProCultura

Por Arelí Zúñiga

19.02.2026 / 19:03

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El persecutor denunció un patrón de hostigamiento interno, control “poco transparente” e instrucciones contradictorias que —según afirmó— lo llevaron a presentar su renuncia mediante una carta al fiscal nacional, Ángel Valencia, la que se hará efectiva el 20 de marzo.


“Situaciones tan claras como espionaje clandestino, aislamiento en la toma de decisiones y desautorizaciones”.

Con esas palabras, el exfiscal de Antofagasta Eduardo Ríos describió el ambiente que —según afirma— precipitó su salida del Ministerio Público.

En conversación con T13 Radio, el persecutor aseguró que durante los últimos meses enfrentó un patrón de hostigamiento interno que incluyó control “poco transparente” mediante mensajes, instrucciones contradictorias y un “silencio jerárquico” que, dijo, nunca logró comprender.

Su renuncia fue formalizada a través de una carta dirigida al fiscal nacional, Ángel Valencia, y se hará efectiva el 20 de marzo.

Ríos, quien estuvo a cargo de la investigación del caso ProCultura, sostuvo que comenzó a advertir irregularidades en diciembre.


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Según relató, detectó que conversaciones que mantenía con su equipo aparecían posteriormente en correos electrónicos institucionales.

“Una serie de fenómenos que, a mi juicio, representaban un patrón de persecución, aislamiento, hostigamiento en mi contra, que aún desconozco los motivos. Situaciones tan claras como espionaje clandestino en mis actividades laborales, aislamiento en mi toma de decisiones, desautorización de decisiones, control poco transparente a través de mensajes, instrucciones contradictorias y básicamente un silencio jerárquico que nunca entendí”, sostuvo.

Además, afirmó que —sin su conocimiento— se habría solicitado bajo reserva a otra funcionaria la elaboración de informes relacionados con la causa que él dirigía.

“Yo era el fiscal del caso y no se me informó. Me encontré con esa sorpresa. Yo detecto esto en diciembre, no sé desde cuándo se venía generando esto”, señaló.

El exfiscal también vinculó su decisión a lo que calificó como episodios de mobbing y maltrato laboral ocurridos entre noviembre y diciembre.

Sentí que debía dar un paso al costado”, afirmó, aunque reconoció que no le resulta fácil hablar públicamente por temor a eventuales represalias, dado que su desvinculación formal aún no se concreta.

En ese contexto, abordó además el cambio en su relación con el fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios. Según su versión, mantenían una relación profesional de años que se interrumpió abruptamente.

De un día para otro dejó de comunicarse conmigo”, puntualizó.