Mi minuto de confianza tiene que ver con el desconcierto, por decir lo menos, que ha causado en muchas personas que han recibido durante esta semana la carta de su Isapre, indicando el monto que van a devolver que van a devolver por cobros indebidos durante varios años.
El monto y la cantidad de años que se van a demorar en devolverlo: cuatrocientos pesos, trescientos cincuenta pesos, quinientos pesos, mil pesos.
Es lo que hoy día se ha comentado profusamente. La verdad es que sería una burla si no fuera tan doloroso, porque ningún chileno o chilena tiene la posibilidad de repactar de esta manera sus deudas y sobre todo porque de a trescientos o a quinientos pesos o a mil pesos, como a muchas personas les va a tocar: ¿Cómo se va a reparar el daño? ¿Cómo se va a reparar la injusticia de todos los cobros que se hicieron durante tantos años, especialmente a las mujeres y a los niños más pequeños? Pienso que el estupor que esto ha causado debe llamar a la reflexión.
El superintendente de Isapre tendrá que ver cómo es posible que este esta modalidad de pago extendida hasta el infinito haya sido aprobada o no haya sido revisada como estaba mandatado por el legislador. Pero creo que la reflexión más importante es la de las Isapres. La señal que están dando es que si algo no está expresamente prohibido, se podrá usar la ley a su favor, cualquier resquicio posible, para cuidar sus intereses, pero no los de sus usuarios y de usuarias.
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