El debate sobre la modernización del sistema sanitario chileno ha sumado un nuevo e indispensable foco de discusión entre los especialistas del ecosistema de la salud. Más allá de las reformas estructurales que se discuten habitualmente en la arena política, diversos actores sectoriales están alertando sobre el valor estratégico de la ficha clínica electrónica y el manejo de los datos médicos como una herramienta decisiva para mejorar la calidad de la atención, anticipar riesgos en la población y evitar las graves ineficiencias que hoy entrampan la gestión pública y privada.
La alerta cobró fuerza tras las primeras mesas de diálogo impulsadas por la Asociación Gremial en Innovación en Salud, Pro Salud Chile. En estas instancias, los líderes del sector abordaron la urgencia de contar con información clínica que sea verdaderamente integrada, segura y útil para la toma de decisiones médicas, de gestión y de políticas públicas. Quienes conocen de cerca el diseño de estas tecnologías explican que el problema principal no radica únicamente en la digitalización de los documentos, sino en la capacidad de los distintos sistemas para conversar entre sí, un concepto técnico conocido como interoperabilidad que sigue siendo la gran piedra en el zapato de la medicina local.
Al respecto, el doctor José Fernández, CEO de la empresa de soluciones tecnológicas Rayen Salud, planteó una definición que resume el trasfondo y la complejidad de este debate sectorial : “La ficha clínica no solo registra atenciones médicas, sino que constituye una memoria longitudinal de la salud de las personas y una herramienta crítica para entender cómo se comportan enfermedades, tratamientos y trayectorias de atención”. Bajo esta perspectiva, el historial médico electrónico deja de ser un mero repositorio burocrático y se transforma en un activo dinámico para la continuidad asistencial del paciente.
Desde la perspectiva gremial, el diagnóstico apunta a que el país ha logrado niveles aceptables de digitalización en sus centros asistenciales, pero todavía arrastra brechas profundas en materias de gobernanza, uso de datos y, fundamentalmente, en la continuidad de la atención cuando un afiliado debe trasladarse entre diferentes niveles o prestadores de la red. Los expertos recuerdan el éxito que significó el Registro Nacional de Inmunización (RNI) durante la crisis de la pandemia del COVID-19 como un ejemplo concreto del potencial tecnológico que ya está instalado en el territorio nacional para escalar hacia modelos de gestión sanitaria mucho más inteligentes y predictivos.
Finalmente, las autoridades del sector enfatizan que este paso no responde únicamente a un desafío de software o fierros tecnológicos, sino que involucra directamente la seguridad informática, la estricta protección de los datos sensibles de los pacientes y la optimización del gasto fiscal. En esa línea, Jean-Jacques Duhart, vicepresidente ejecutivo de Pro Salud Chile, concluyó que “Chile ya demostró que puede construir herramientas robustas para gestionar información de salud. El desafío ahora es dar el siguiente paso: usar esa capacidad para mejorar continuidad de atención, eficiencia y resultados en salud”.
Este debate forma parte de los temas abordados en los primeros episodios de la serie Diálogos Pro Salud Chile, disponible en YouTube y Spotify, donde participan líderes de empresas, innovación y transformación digital en salud. Más que presentar un nuevo formato, la iniciativa busca instalar conversaciones de fondo sobre el futuro del sistema sanitario chileno.
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