La llegada de la primavera no solo trae flores y días soleados. También puede venir acompañada de una sensación de cansancio físico y mental conocida como astenia primaveral, un trastorno adaptativo que afecta a millones de personas en el mundo y que suele confundirse con el estrés de fin de año.
“La Astenia Primaveral es un proceso transitorio y adaptativo que no debe confundirse con otros trastornos más graves como la depresión o el síndrome de fatiga crónica”, explica la Dra. Nathali Ángel, psiquiatra de Clínica INDISA. Entre sus principales causas están los cambios hormonales y de presión atmosférica, las alergias estacionales y los hábitos invernales que cuesta modificar con la llegada del calor.
Cómo distinguir astenia primaveral y estrés
La especialista señala que, aunque ambos generan agotamiento, existen diferencias claras:
| Sistema afectado | Astenia primaveral | Estrés acumulado |
|---|---|---|
| Estado de ánimo | Apatía leve, irritabilidad moderada. | Ansiedad intensa, angustia y cambios bruscos de humor. |
| Energía y fatiga | Cansancio matutino que mejora durante el día. | Fatiga constante y dificultad para descansar. |
| Capacidad cognitiva | Problemas leves de concentración y lentitud mental. | Pensamientos negativos recurrentes y olvidos frecuentes. |
| Síntomas físicos | Dolores musculares leves y cambios en el apetito. | Tensión muscular, cefaleas, palpitaciones y sudoración. |
Cómo combatir la astenia de forma natural
La Dra. Ángel recomienda un enfoque integral basado en cinco pilares:
- Rutinas consistentes: dormir bien, exponerse gradualmente a la luz solar y realizar pausas activas.
- Alimentación equilibrada: incluir frutas, verduras, alimentos ricos en vitamina B y magnesio, y evitar azúcares refinados.
- Actividad física: practicar 30 minutos diarios de ejercicio moderado, idealmente al aire libre y en la mañana.
- Técnicas de relajación: incorporar meditación, respiración consciente o mindfulness.
- Entorno saludable: mantener espacios ventilados y limitar el uso de pantallas antes de dormir.
“La clave está en la constancia y en implementar estos cambios de manera gradual”, señala la especialista. “No se trata de hacer transformaciones drásticas, sino de adoptar hábitos saludables que faciliten la adaptación del cuerpo a la nueva estación”.
Cuándo consultar a un médico
La psiquiatra advierte que se debe buscar orientación profesional si los síntomas:
- Persisten por más de un mes.
- Interfieren con la vida cotidiana.
- Se acompañan de fiebre o pérdida de peso inexplicable.
- Incluyen cambios severos en el ánimo.
“Si los síntomas se prolongan, pueden deberse a deficiencias de hierro o vitaminas, o a una condición médica que requiere tratamiento”, precisa la Dra. Ángel.
En definitiva, mientras el estrés de fin de año suele requerir una reorganización de las rutinas laborales o académicas, la astenia primaveral es un proceso natural que tiende a desaparecer por sí solo con el paso de las semanas y la adaptación del organismo al cambio de estación.
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