En conversación con Radio Futuro, el mandatario abordó los "errores al gobernar" y el costo político que pagó su administración. Además de reflexionar sobre el rol de su exministro, descartó tajantemente haber sostenido la tesis de la "superioridad moral" y defendió la capacidad de reacción del Ejecutivo ante crisis como el Caso Convenios.
Restan apenas semanas para que el Presidente Gabriel Boric deba entregar la posta mandatorial al gobierno entrante de José Antonio Kast, quien fue electo tras los comicios de diciembre. En el contexto de esta recta final, el jefe estatal dio una extensa entrevista a Radio Futuro en la que realizó un balance de su gestión mandato.
En un tono reflexivo, el Jefe de Estado abordó los costos políticos y los “errores al gobernar”, con una particular parada en el diseño original de su equipo de ministros y el rol que jugó uno de sus colaboradores más cercanos: Giorgio Jackson.
Consultado sobre las dificultades que enfrentó su administración y si considera que hubo equivocaciones estratégicas en la conformación inicial del Ejecutivo, el mandatario reconoció que, con la experiencia adquirida, habría tomado decisiones distintas respecto al Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres), cartera encargada de la relación con el Congreso.
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¿Qué dijo sobre Giorgio Jackson?
Boric fue consultado directamente sobre si la salida de Jackson y las tensiones políticas asociadas a su figura constituyeron un error de cálculo político. Al respecto, el Presidente admitió una discrepancia con su propio diseño original, aunque defendió la capacidad de gestión del exministro.
“En el diseño original del gabinete, creo que hoy día, con la perspectiva de los hechos y siendo general después de la batalla, lo habría diseñado de otra manera“, afirmó Boric.
Sin embargo, aclaró que esto no significaba excluir a su compañero de ruta: “A Giorgio sí lo habría sumado. No lo hubiese puesto en Segpres”, sentenció. Según el mandatario, Jackson había demostrado grandes aptitudes en otras áreas: “Yo creo que él fue un gran ministro de Desarrollo Social, por ejemplo“.

Gabriel Boric y Giorgio Jackson / Imagen referencial de Agencia UNO
El Presidente atribuyó la salida definitiva de Jackson no a una falta de competencias, sino a una presión política que se volvió inmanejable.
“Giorgio finalmente termina saliendo por una presión que hace insostenible su permanencia, en donde no solamente ya lo habían acusado constitucionalmente, sino que habían amenazado de nuevo”, explicó.
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“Nunca he creído en la superioridad moral”
Otro de los puntos álgidos de la conversación fue la autocrítica respecto al discurso de la “superioridad moral” que se le atribuyó a su generación política al llegar a La Moneda, especialmente tras el estallido del Caso Convenios, que golpeó la línea de flotación de la probidad en el oficialismo.
Ante la pregunta de si este caso representó el desplome de esa supuesta estatura ética, Boric fue enfático: “Yo no creo en la superioridad moral, nunca he creído en la superioridad moral y lo he dicho desde un comienzo, desde antes de ser Presidente”.
Sobre el Caso Convenios, el mandatario desestimó calificarlo como un “error del gobierno” en sí mismo, argumentando que la corrupción puede aparecer en cualquier administración, y que lo que define la ética de un gobierno es su reacción. “Uno jamás puede decir ‘nosotros somos seres angélicos y jamás vamos a cometer errores’. El punto es cuál es la reacción que tenemos orgánicamente si es que algo así sucede”, sostuvo.
En esa línea, defendió la respuesta de su administración: “Fuimos implacables. No solamente esas personas rápidamente salieron de los cargos que tenían apenas nos enteramos (…) Jamás establecimos una defensa corporativa de ellos”, concluyó, diferenciando su gestión de las prácticas que criticaron siendo oposición.