OCDE ajusta sus proyecciones y prevé que Chile crecerá por debajo del 2% en 2026 por costos energéticos y ajuste fiscal

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OCDE ajusta sus proyecciones y prevé que Chile crecerá por debajo del 2% en 2026 por alza de energía y ajuste fiscal (Agencia UNO)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyectó en su informe de perspectivas económicas que la economía nacional crecerá un 1,7% en 2026, considerablemente por debajo del 2,6% registrado el año anterior.

El organismo atribuyó la desaceleración al alza de los costos energéticos, al ajuste fiscal en curso y a condiciones financieras globales más restrictivas, y prevé que la economía chilena se recuperará en 2027, llegando a un 2,5%.

“Los mayores costos energéticos, las condiciones financieras globales más restrictivas y la consolidación fiscal pesarán sobre la actividad económica del país durante este año”, explicaron.

PIB creció apenas 0,2% en el primer trimestre y la inflación escala al 4%

La actividad ya mostró señales de debilidad al inicio del año. El PIB creció apenas un 0,2% interanual durante el primer trimestre de 2026, resultado de una demanda interna relativamente resiliente contrarrestada por una caída significativa en las exportaciones netas.

Los precios al consumidor escalaron a un 4% en abril, desde el 2,8% registrado en marzo.

“La inflación aumentará temporalmente debido al alza en los precios de los combustibles y el transporte, pero se proyecta que se moderará desde el 4,2% registrado en 2025 hasta el 3,8% en 2026 y el 3,2% en 2027”, agregaron.

La tasa de desempleo llegó al 8,9% en marzo de 2026, y proyectan que continuará subiendo hasta un 9,0% en 2027.

Por su parte, prevén que el consumo privado seguirá aportando al crecimiento, impulsado por el alza de ingresos, aunque será frenado por los mayores precios de los combustibles y una confianza más débil entre los consumidores.

Ajuste fiscal de US$ 3.800 millones y tasa del Banco Central en 4,5%

Respecto al alza en los precios internacionales del petróleo, ligada al conflicto en Medio Oriente, enfatizaron que se ha traspasado rápidamente a los costos domésticos.

Desde la OCDE, destacaron que las autoridades han utilizado el mecanismo de estabilización MEPCO para suavizar los cambios bruscos de precios, mientras las medidas de alivio han sido focalizadas: refuerzo del apoyo al kerosene, congelamiento de tarifas del transporte público en Santiago y un bono transitorio para taxis y transporte escolar.

En materia fiscal, aseveraron que la política se mantendrá restrictiva durante 2026 y 2027, en el marco de un ajuste de casi US$ 3.800 millones, equivalente a cerca del 1% del PIB.

Asimismo, esperan que el déficit del gobierno central se reduzca desde el 2,8% del PIB en 2025 hasta el 2,1% en 2027, financiado principalmente mediante eficiencias del gasto corriente y reasignaciones presupuestarias.

Además, proyectan que el Banco Central mantendría su tasa de política monetaria en 4,5% durante 2026 y comienzos de 2027, para luego recortarla a 4,25% en el segundo trimestre de 2027.

Recuperación en 2027 liderada por minería y cobre

Según la OCDE, la recuperación proyectada para 2027 estaría liderada por la inversión fija, con proyectos mineros, energéticos y de maquinaria como principales motores.

“Se proyecta que los términos de intercambio mejorarán en 2026, dado que los precios del cobre, que se mantienen en niveles elevados, superarán el impacto del alza en los precios de la energía”, señalaron.

Entre los riesgos a la baja figuran una menor demanda externa, una eventual caída en la demanda de cobre y posibles restricciones chinas a las exportaciones de ácido sulfúrico, que podrían golpear directamente la producción minera nacional.

La OCDE llamó a Chile a reconstruir sus márgenes fiscales y a mantener las medidas de apoyo energético como transitorias y focalizadas.

“Elevar el crecimiento económico de Chile requerirá un paquete amplio de políticas orientadas a destrabar proyectos de inversión, aumentar la participación laboral y fortalecer el aprendizaje permanente y la recapacitación, para ayudar a los trabajadores a adaptarse a los cambios impulsados por la inteligencia artificial, la automatización y la transición verde”, concluyeron.

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