El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó por dos años más la Línea de Crédito Flexible (LCF) de Chile, aunque redujo su monto de acceso a US$ 11.800 millones, equivalente a 500% de la cuota que el país aporta al organismo, desde el 1.000% con que había comenzado a utilizar este instrumento en 2020.
La decisión fue explicada por el nuevo jefe de misión del FMI para Chile, Bikas Joshi, en una entrevista publicada este martes por el propio organismo.
Consultado sobre si Chile puede recortar impuestos, desregular la economía y reducir el gasto público al mismo tiempo, Joshi respondió de manera afirmativa y sostuvo que se trata de medidas complementarias y no contrapuestas.
Según explicó, la baja de impuestos y la desregulación apuntan principalmente al mediano plazo, con el objetivo de aumentar la competitividad, reactivar la inversión y elevar el crecimiento potencial del país, mientras esos beneficios tardan en materializarse. Por eso, planteó que racionalizar el gasto público y mejorar su eficiencia para preservar la sostenibilidad fiscal es, en el corto plazo, el enfoque adecuado.
“Consideramos que estas medidas son complementarias, no contrapuestas. Las reducciones de impuestos y la desregulación están orientadas principalmente al mediano plazo: buscan aumentar la competitividad, reactivar la inversión y, en última instancia, elevar el crecimiento potencial de Chile. Sin embargo, esos beneficios tardan tiempo en materializarse”, detalló.
“Por ello, en el corto plazo, racionalizar el gasto público y mejorar su eficiencia para preservar la sostenibilidad fiscal es, efectivamente, el enfoque adecuado”, añadió.
¿Qué es la Línea de Crédito Flexible del FMI?
El jefe de misión explicó que la LCF funciona como un mecanismo de protección financiera diseñado para países con un historial de políticas económicas e instituciones sólidas, que ofrece acceso incondicional a financiamiento en períodos de incertidumbre.
Joshi sostuvo que Chile, como economía pequeña, abierta y exportadora de materias primas, sigue siendo vulnerable en un contexto internacional donde los choques externos se han vuelto más frecuentes, y que la reducción progresiva del monto de acceso forma parte de la estrategia de salida del país de este instrumento.
Precio del cobre: oportunidad y vulnerabilidad para Chile
Sobre los elevados precios del cobre, que, según el FMI constituyen tanto una buena noticia como una vulnerabilidad, Joshi explicó que la alta dependencia de las materias primas expone al país a la volatilidad de sus precios y a factores imprevistos en la producción, como ocurrió tras el terremoto y el accidente minero registrados en julio de 2025.
El jefe de misión planteó que la implicancia de política es clara: aprovechar los períodos favorables para reforzar las reservas fiscales y externas, y evitar aumentar el gasto permanente sobre la base de ingresos que podrían ser transitorios.
Respecto del impacto del conflicto en Medio Oriente, Joshi indicó que, como Chile es importador de petróleo, el principal efecto se ha transmitido a través del alza de los precios del crudo, lo que impulsó la inflación general desde 2,4% en febrero hasta 4,3% en junio, aunque las presiones inflacionarias subyacentes se mantienen contenidas.
El jefe de misión agregó que el mecanismo de estabilización de precios de los combustibles también tuvo un costo fiscal, aunque valoró que el Gobierno haya impuesto un límite máximo a esas alzas con rapidez.
FMI proyecta recuperación del crecimiento en 2027
Sobre las perspectivas de crecimiento, Joshi sostuvo que una tasa tendencial cercana a 2% es una expectativa realista para una economía con el nivel de ingreso y las tendencias demográficas actuales de Chile, aunque remarcó que se trata de una referencia y no de un límite.
El jefe de misión planteó que la desaceleración de este año es en gran medida transitoria, reflejo de la menor producción de cobre, y que el organismo proyecta una recuperación en 2027, con un crecimiento que podría acercarse a 3% anual a mediano plazo si el precio del cobre se mantiene elevado y se concretan las reformas previstas.
Entre las medidas más prometedoras para elevar el crecimiento de mediano plazo, Joshi mencionó las reformas regulatorias, en particular la agilización de los procesos de otorgamiento de permisos, y vinculó ese objetivo con el Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por el Gobierno, orientado a estimular la inversión mediante la reducción del impuesto a la renta de las empresas y otros incentivos.
El jefe de misión añadió que mejorar la infraestructura comercial y logística, desarrollar las competencias de la fuerza laboral y fortalecer los vínculos entre universidades y el sector productivo también podrían contribuir al crecimiento, junto con medidas para enfrentar los desafíos demográficos, como una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral a través de la reforma al sistema de sala cuna.
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