La directora del organismo financiero afirmó que los bancos centrales deben estar preparados para endurecer sus políticas monetarias si el conflicto en Medio Oriente conlleva un aumento en la inflación.
Este jueves, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva advirtió a los bancos centrales de las medidas que deberán tomar para atenuar el shock de la guerra en Medio Oriente.
En concreto, la directora del organismo financiero internacional de las Naciones Unidas explicó que los bancos centrales deben estar preparados para intervenir mediante subidas de tasas de interés, si la guerra en Irán deriva en aumentos inflacionarios.
“Por el momento, conviene esperar y observar: que los bancos centrales subrayen su compromiso con la estabilidad de precios, pero, por lo demás, que permanezcan a la espera, con una mayor predisposición a actuar si se pone en duda su credibilidad. Las autoridades fiscales deben proporcionar ayudas selectivas y temporales a los colectivos vulnerables, en consonancia con sus marcos fiscales a mediano plazo”, señaló Georgieva.
“Si las expectativas de inflación amenazan con desanclarse y desencadenar una costosa espiral inflacionaria, los bancos centrales deberán intervenir con firmeza mediante subidas de tasas de interés. Las medidas de apoyo fiscal deben seguir siendo selectivas y de carácter temporal. Las subidas de tasas, por supuesto, frenarían aún más el crecimiento; así es como funcionan”, agregó.
¿Cómo ha afectado este shock a la economía mundial?
Georgieva informó que la próxima semana se llevarán las Reuniones de Primavera con los ministros y gobernadores de los bancos centrales: “Nuestra atención se centrará en cómo afrontar de la mejor forma este último shock y mitigar el sufrimiento en las economías y sus poblaciones”.
Asimismo, argumentó que se trata de un shock de oferta, puesto que es de gran magnitud y ha reducido el flujo mundial diario de petróleo en un 13% y el del gas natural licuado en 20%.
En esa línea, agregó que también el shock es de alcance mundial y asimétrico: “Ahora todos pagamos más por la energía y se están produciendo perturbaciones en las cadenas de suministro en todo el mundo; su impacto depende de la proximidad al conflicto, de si se es exportador o importador de energía y del margen de maniobra de las políticas”.
“Un shock de oferta negativo provoca aumentos de precios. A modo de referencia, el barril de Brent ha subido de los US$ 72 en vísperas de las hostilidades a un máximo de US$ 120. Afortunadamente, los precios del petróleo han bajado, pero siguen siendo mucho más altos que antes de la guerra, y muchos países están pagando elevados sobreprecios por acceder a suministros esenciales”, explicó.
Los escenarios esperados por el FMI
Desde el organismo financiero comunicaron que la próxima semana se publicarán las Perspectivas de la economía mundial.
“Se presentarán diversos escenarios, que van desde una normalización relativamente rápida, pasando por un escenario intermedio, hasta uno en el que los precios del petróleo y el gas se mantienen mucho más altos durante mucho más tiempo y se producen efectos de segunda ronda”, aseveró Georgieva.
“Todos estos escenarios parten de una situación en la que la fuerte inversión en inteligencia artificial y tecnología, unas condiciones financieras favorables y otros factores dieron un impulso considerable a la economía mundial”, aclaró.
Sin embargo, reconoció que, incluso en el mejor escenario, las proyecciones no son muy buenas: “Incluso nuestro escenario más esperanzador implica una rebaja del crecimiento. ¿Por qué? Debido a los importantes daños en las infraestructuras, los trastornos en las cadenas de suministro, la pérdida de confianza y otras secuelas a largo plazo”.