(EFE) – El presidente Donald Trump cumplió con la tradición de indultar a dos pavos para Acción de Gracias, salvando a Gobble y Waddle de ser servidos en la cena. Acompañado de la primera dama Melania, Trump declaró un “indulto incondicional” a las aves en la Rosaleda de la Casa Blanca.
Los pavos, de 24 y 23 kilos, procedían de Carolina del Norte y pasarán el resto de sus vidas en la Universidad Estatal de ese estado.
Ataques políticos en la ceremonia
Trump aprovechó el evento para bromear sobre revocar los perdones de pavos de Joe Biden, argumentando que fueron firmados con un “bolígrafo automático” y por tanto inválidos.
El mandatario republicano también mencionó que consideró nombrar a los pavos como los congresistas demócratas Chuck Schumer y Nancy Pelosi, pero desistió. Además, insultó al gobernador de Illinois, JB Pritzker, llamándolo “gran gordo y vago”.
La tradición, iniciada por George H. W. Bush en 1989, sirvió este año como plataforma para críticas partidistas, mientras unos 46 millones de pavos son sacrificados para la festividad.
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