Tras la salida de Emiratos Árabes Unidos, ¿cómo se vislumbra el futuro de la OPEP?

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(CNN) — La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) supone un golpe significativo para la capacidad de Medio Oriene de mantener los precios del petróleo artificialmente altos. Sin embargo, también podría resultar disruptiva para los productores petroleros de Estados Unidos y complicar la capacidad de la región para responder a futuras emergencias.

Estados Unidos es energéticamente independiente… más o menos. Produce más de lo que consume, pero aun así importa cerca de un tercio de su petróleo del extranjero. Esto se debe a que el crudo ligero y dulce que extrae Estados Unidos es excelente para la producción de gasolina, pero deficiente para la elaboración de combustibles más pesados ​​y otros productos derivados del petróleo. Por consiguiente, Estados Unidos sigue dependiendo de Medio Oriente para abastecerse de parte de su crudo.

La disminución del poder de la OPEP podría resultar beneficiosa para los consumidores a largo plazo. Los Emiratos Árabes Unidos son el segundo mayor productor de la región, por lo que se erigirán como un nuevo y formidable competidor en el mercado, capaz de producir petróleo libre de las restricciones impuestas por las naciones miembros de la OPEP.

Para los productores estadounidenses, las implicaciones a largo plazo resultan menos predecibles. La presión a la baja sobre los precios del petróleo —que se negocian en un mercado global— podría mermar los beneficios de las grandes compañías petroleras. El mercado mundial ya presentaba un exceso de oferta de petróleo antes del conflicto con Irán —incluso con las restricciones de producción impuestas por la OPEP—, por lo que no está claro si la demanda a largo plazo será suficiente para absorber un aumento en la producción por parte de los Emiratos Árabes Unidos. En el futuro, los productores estadounidenses podrían verse obligados a reducir su volumen de producción si la demanda regresa a los bajos niveles registrados anteriormente.

Asimismo, esta situación pone de manifiesto que el conflicto con Irán está generando cambios permanentes en la dinámica comercial global, propiciando la apertura de nuevas cadenas de suministro. Esos cambios podrían no limitarse únicamente a los Emiratos Árabes Unidos. Por lo tanto, las transformaciones del mercado que acabarán afectándole apenas están comenzando a tomar forma.

¿Cuánto más puede durar la OPEP?

La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP sacudirá significativamente al consorcio de los mayores productores de petróleo del mundo y podría asestarle un golpe mortal si no implementa cambios sustanciales para evitar que otros países deserten.

El año pasado, la OPEP generó US$ 455.000 millones en ventas de petróleo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Los EAU fueron responsables de 77.000 millones de esa cifra, poco menos del 17 %.

El hecho de que la OPEP esté perdiendo a un productor tan importante (el segundo más grande) podría llevar a otros países a considerar seguir el mismo camino. La OPEP ya mostraba signos de desintegración, y las perturbaciones regionales derivadas de la guerra (incluyendo varios ataques a su infraestructura por parte de Irán, miembro de la OPEP) podrían actuar como el catalizador que termine por disolver el grupo.

“Los lazos que mantienen unidos a los miembros de la OPEP se han debilitado”, afirmó David Oxley, economista jefe de clima y materias primas en Capital Economics.

Abandonar la OPEP otorgará a los EAU la capacidad de satisfacer su deseo de bombear más petróleo, algo que el consorcio había restringido. Esto no tendrá ningún impacto inmediato: la demanda se ha desplomado en las últimas semanas a medida que los precios se disparaban, y la capacidad de almacenamiento ha llegado a su límite debido al cierre del estrecho de Ormuz.

Sin embargo, a largo plazo, los EAU podrían bombear de manera factible un millón de barriles adicionales por día al salir de la OPEP, cubriendo así cerca del 1 % de la demanda diaria mundial, señaló Oxley. Esto podría persuadir a otros países para que también abandonen la organización.

Más adelante, una disolución de la OPEP podría reducir los precios mundiales del petróleo; no obstante, también podría derivar en una mayor volatilidad de los precios, dado que el consorcio ya no podría actuar de manera concertada para aumentar o reducir la producción.

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