"También queremos que se vayan de Perú", dijo José Jerí en entrevista con CNN en Español al ser consultado por las tratativas que impulsaba el presidente electo de Chile para permitir que ciudadanos venezolanos puedan retornar a su país.
El presidente de Perú, José Jerí, aseguró que “está descartada” la idea de un corredor humanitario que permita la salida de migrantes irregulares de Chile, materia que había conversado con el presidente electo José Antonio Kast cuando estuvo en Lima.
En entrevista con CNN en Español, el sucesor de Dina Boluarte afirmó que si bien el corredor humanitario propuesto por el mandatario electo era una de las primeras medidas que conversaron, “la hemos descartado”.
“Yo no puedo permitir que ingresen de forma irregular migrantes a nuestro país. El problema de nuestro país, que se desencadena con el tema de la inseguridad, es justamente la migración irregular porque también vienen prácticas que han contaminado a nuestro país, eso también es una realidad plena”, comentó Jerí.
El presidente peruano agregó que en su país también han sufrido problemas asociados a la migración irregular, por lo que también están impulsando medidas para expulsar a quienes estén de manera irregular en el país, una tarea difícil por los problemas para que desde otros países de la región reciban a dichas personas.
“Esa medida está descartada de un posible corredor humanitario y tenemos que ver a través de cancillería qué método vamos a poder, en forma colectiva, para darle las facilidades para que los irregulares puedan volver a su país”, continuó.
Finalmente, consultado sobre cuál fue su respuesta a Kast al momento de plantear el corredor humanitario, afirmó: “preliminarmente la idea que había circulado está descartada de un corredor humanitario”.
Fue la culminación dramática de una campaña de varios meses cuyo objetivo final ha sido claro para quienes participaron en su planeación: derrocar a Maduro del poder. Trump, quien en ciertos momentos expresó dudas sobre el potencial de consecuencias no deseadas y la posibilidad de que EE.UU. se viera envuelto en una guerra prolongada, dejó de lado cualquier reserva y dio luz verde a la operación en los días previos a Navidad.