En el encuentro intercambiaron regalos y la mandataria le entregó un recipiente para tomar mate.
En un encuentro que fue calificado como “distendido”, la presidenta argentina, Cristina Fernández, compartió un almuerzo con su compatriota, el papa Francisco.
Fernández, que asistió al encuentro junto al canciller argentino Héctor Timermam, se convirtió en la primera jefe de Estado que se reúne con el pontífice. Además de intercambiar regalos, ambos abordaron temas políticos y, sorpresivamente, Fernández le pidió al pontífice que ejerciera una mediación en el conflicto de las Malvinas o Falkland.
Tras conocerse el nombre del nuevo Papa, la prensa ha especulado mucho acerca de la tensa relación entre el Kirchnerismo y Bergoglio, cuando éste era cardenal en Buenos Aires. Pese a esto, el encuentro fue cálido e incluso provocó momentos de risas, como cuando Cristina Fernández preguntó si podía tocar a Francisco y este la saludó de un beso. Ella dijo sonriendo que era la primera vez que la besaba un Papa.
En tanto, desde la embajada de Gran Bretaña en Chile, aseguran que no esperan “ningún cambio de la posición histórica de la Santa Sede respecto de las Islas Falkland”, pese al cambio en el rol del Jorge Bergoglio en la Iglesia.
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