Ante temor por asesinatos y un golpe de Estado: Kremlin aumenta seguridad alrededor de Vladimir Putin

Por
El presidente ruso, Vladimir Putin. (Rusia, Moscú) EFE/EPA/MIKHAIL METZEL/SPUTNIK/KREMLIN / POOL

(CNN) — El Kremlin incrementó drásticamente la seguridad personal alrededor del presidente Vladimir Putin, instalando sistemas de vigilancia en las casas de sus colaboradores cercanos como parte de nuevas medidas motivadas por una ola de asesinatos de altos mandos militares rusos y temores de un golpe de Estado, según un informe de una agencia de inteligencia europea obtenido por CNN.

Cocineros, guardaespaldas y fotógrafos que trabajan con el presidente también tienen prohibido viajar en transporte público, señala el dossier. Los visitantes del jefe del Kremlin deben ser registrados dos veces, y quienes trabajan cerca de él solo pueden usar teléfonos sin acceso a internet, añade.

Algunas de las medidas se implementaron en los últimos meses tras el asesinato de un general de alto rango en diciembre, que provocó una disputa en las filas superiores del establecimiento de seguridad ruso, indica el informe.

Estas medidas sugieren una creciente inquietud dentro del Kremlin ante los problemas crecientes en el país y en el extranjero, incluyendo dificultades económicas, señales cada vez mayores de disidencia y reveses en el campo de batalla en Ucrania.

Funcionarios de seguridad rusos han reducido drásticamente el número de lugares que Putin visita regularmente, señala el informe. Él y su familia han dejado de acudir a sus residencias habituales en la región de Moscú y en Valdai, la propiedad veraniega aislada del presidente que se encuentra entre San Petersburgo y la capital.

No ha visitado ninguna instalación militar este año hasta ahora, dice el informe, a pesar de los viajes regulares en 2025. Para sortear estas restricciones, el Kremlin difunde imágenes pregrabadas de él al público, añade el informe.

Desde la invasión de Ucrania en 2022, Putin también pasa semanas enteras en búnkeres mejorados, a menudo en Krasnodar, una región costera que limita con el mar Negro a varias horas de Moscú, señala el informe.

El dossier, divulgado a CNN y otros medios por una fuente cercana a una agencia de inteligencia europea, llega en un momento de creciente percepción de crisis alrededor del Kremlin, cuatro años después de su brutal y desastrosa guerra.

Las pérdidas rusas, estimadas por los países occidentales en alrededor de 30.000 muertos y heridos al mes, sumadas a los limitados avances territoriales en el frente y a los repetidos ataques con drones ucranianos en territorio ruso, han elevado el número de víctimas del conflicto a un nivel que muchos consideran insostenible.

El domingo por la noche, un dron impactó contra un edificio de apartamentos de gran altura en un barrio acomodado del centro-oeste de Moscú, según las autoridades locales y los vídeos grabados en el lugar.

El coste económico de la guerra es ahora palpable: los cortes de datos de telefonía móvil que afectan regularmente a las principales ciudades enfurecen incluso a la burguesía pro-Putin, lo que contribuye a la sensación de que la guerra está empezando a afectar a la élite urbana, que hasta ahora había estado mayormente aislada del impacto de la invasión.

El informe ofrece detalles poco comunes sobre la preocupación de Moscú por el deterioro de la seguridad interna. También describe detalles potencialmente comprometedores de una crisis interna en el mando militar y de seguridad ruso sobre quién era responsable de la protección de los altos mandos, lo que, según el informe, motivó la revisión de los protocolos de Putin y la extensión de un mayor nivel de seguridad personal a otros 10 comandantes de alto rango.

“Riesgo de golpe de Estado”

El informe señala que, desde principios de marzo de 2026, el Kremlin y el propio Vladimir Putin están preocupados por las posibles filtraciones de información sensible, así como por el riesgo de un complot o intento de golpe de Estado contra el presidente ruso. Le preocupa especialmente el uso de drones para un posible atentado por parte de miembros de la élite política rusa.

Pero la conclusión más sorprendente concierne a Serguéi Shoigú, antiguo confidente de Putin.

El exministro de Defensa, apartado de su cargo y que actualmente funge como secretario del Consejo de Seguridad, “está asociado al riesgo de un golpe de Estado, ya que conserva una influencia significativa dentro del alto mando militar”, según el informe.

Sergei Shoigu y Ruslan Tsalikov. En el informe de inteligencia, Shoigu fue identificado con el "riesgo de un golpe de Estado". Getty Images/Reuters

Sergei Shoigu y Ruslan Tsalikov. En el informe de inteligencia, Shoigu fue identificado con el “riesgo de un golpe de Estado”. Getty Images/Reuters

Añade que la detención del antiguo lugarteniente y estrecho colaborador de Shoigu, Ruslan Tsalikov, el 5 de marzo, se considera “una violación de los acuerdos tácitos de protección entre las élites, que debilita a Shoigu y aumenta la probabilidad de que él mismo pueda convertirse en objeto de una investigación judicial”.

El comité de investigación ruso declaró en marzo que Tsalikov había sido arrestado por cargos relacionados con malversación de fondos, lavado de dinero y soborno. Los informes de corrupción en la élite militar son frecuentes, pero se han multiplicado desde que comenzó la invasión de Ucrania.

El informe no aporta pruebas que respalden las acusaciones contra Shoigu, a quien antes se consideraba muy cercano a Putin, y un intento de derrocar al presidente ruso supondría un cambio radical de lealtad. Dado que su publicación podría tener como objetivo desestabilizar al Kremlin, resulta significativo que el servicio de inteligencia europeo, al mismo tiempo, alertara al Kremlin sobre un posible golpe de Estado.

Putin sobrevivió a un intento de golpe de Estado anterior en junio de 2023, cuando el jefe mercenario Yevgeny Prigozhin encabezó una marcha fallida sobre Moscú.

Las disputas internas en la élite moscovita suelen ser objeto de mucha especulación, pero rara vez salen a la luz. Y en plena invasión de Ucrania, a medida que disminuye el apoyo estadounidense a Kiev, las agencias de inteligencia europeas tienen motivos de sobra para sugerir que existe una creciente tensión y paranoia en el Kremlin.

La naturaleza de este tipo de información dificulta la verificación de algunos detalles. CNN se ha puesto en contacto con el Kremlin para obtener comentarios.

Las nuevas medidas se adoptaron tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov, muy probablemente a manos de Ucrania. Anastasia Barashkova/Reuters

Las nuevas medidas se adoptaron tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov, muy probablemente a manos de Ucrania. Anastasia Barashkova/Reuters

Algunas de las medidas de seguridad en torno a Putin que se detallan ya se habían informado anteriormente o se daban por ciertas, como los exhaustivos registros corporales, la prohibición de teléfonos inteligentes por parte del Kremlin y la restricción de los movimientos del presidente.

A Putin se le sigue viendo con frecuencia en público; esta semana se reunió con el líder checheno Ramzan Kadyrov y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi.

Putin comenzó a aislarse durante la pandemia de COVID-19, sentándose a menudo al final de una larga mesa, lejos de sus invitados de alto perfil, hasta que ordenó la invasión de febrero de 2022. Algunos informes sugieren que utiliza la misma configuración de oficina en varios lugares desde donde se dirige a su gabinete por videoconferencia.

Los detalles de las nuevas medidas de seguridad se dan a conocer días después de que Moscú anunciara cambios significativos en el desfile del 9 de mayo en la Plaza Roja para conmemorar la victoria sobre la Alemania nazi. El evento de este año, el quinto desde la invasión a gran escala de Ucrania, se llevará a cabo sin armamento pesado, como vehículos blindados y misiles.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, indicó que la amenaza y el reciente éxito de los ataques ucranianos de largo alcance fueron una de las motivaciones.

“Ante esta amenaza terrorista”, dijo, “por supuesto, se están tomando todas las medidas necesarias para minimizar el peligro”. Los desfiles anteriores habían sido una demostración del poderío militar del Kremlin, pero se han reducido desde el inicio de la invasión de Ucrania, alegando preocupaciones operativas y de seguridad.

Disputa del Kremlin

El informe de inteligencia sugiere que un acalorado intercambio entre altos mandos en una reunión en el Kremlin a finales del año pasado con Putin fue uno de los factores que impulsaron las nuevas medidas. Tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov en Moscú el 22 de diciembre de 2025, presuntamente a manos de agentes ucranianos, Putin convocó a personal clave de seguridad tres días después.

Durante la reunión, el jefe del Estado Mayor, Valeri Gerasimov, criticó al jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Alexander Bortnikov, por no proteger a sus oficiales, quienes a su vez se quejaron de la falta de recursos y personal para desempeñar la labor, según el informe. “Enfatizando el temor y la desmoralización que esto ha causado entre el personal (militar), Valeri Gerasimov criticó duramente a sus homólogos de los servicios especiales por su falta de previsión”, señala el informe.

El informe de inteligencia también señala: “Al final de esta tensa reunión, Vladimir Putin hizo un llamado a la calma, propuso un formato de trabajo alternativo e instruyó a los participantes a presentar soluciones concretas al problema en el plazo de una semana”.

Tras una acalorada reunión, se reforzó la seguridad de diez altos mandos militares. AP/Kremlin/Reuters/Shutterstock

Tras una acalorada reunión, se reforzó la seguridad de diez altos mandos militares. AP/Kremlin/Reuters/Shutterstock

Esa rápida solución implicó que Putin extendiera el alcance de su propio Servicio Federal de Protección (FSO), que en ese momento solo protegía a Gerasimov en el mando militar, para brindar seguridad a otros 10 comandantes de alto rango.

El informe afirma que el refuerzo de las medidas de seguridad del propio Putin se produjo tras esta ampliación de las competencias del FSO.

Es raro que las agencias de inteligencia occidentales filtren informes detallados de deliberaciones confidenciales de actores hostiles, probablemente obtenidos de fuentes humanas o electrónicas, ambas vulnerables a ser expuestas.

Sin embargo, su publicación podría reflejar un intento de funcionarios europeos por aferrarse a una esperanza que, según los críticos, ha sido durante mucho tiempo su única estrategia para derrotar a Rusia en Ucrania: esperar su colapso interno.

Lee también