Estamos navegando por aguas muy turbulentas en la economía global. Hace décadas que no vivíamos una disputa tan profunda por aquellos principios que le han dado forma al mundo moderno, el libre comercio de bienes y servicios y las rebajas arancelarias bilaterales o multilaterales que lo favorecieron.
Donald Trump ha empujado este escenario claramente con la imposición de aranceles a México, Canadá y China y esta semana entrarán en vigor otras medidas más de 25% a la importación de autos nuevos a Estados Unidos. Veremos si se concreta o se queda como ya ha ocurrido solo en una amenaza que apalanca una negociación favorable para la Casa Blanca.
Pero lo cierto es que este juego de póker tiene efectos concretos; el riesgo de recesión económica en los Estados Unidos, según dijo Goldman Sachs este fin de semana, ha subido a un 35% y los recortes de proyección de crecimiento global ya van a la baja.
Sabemos que esa es una amenaza de alcances mundiales, por el efecto dominó que tendría luego en el funcionamiento del resto de la economía, incluyendo por cierto a la chilena, que ve serias amenazas a mediano plazo.
Por eso es muy interesante detenerse un segundo en la discusión sobre la propuesta que busca declarar como feriado irrenunciable el Viernes Santo, en un contexto en el que recuperar la actividad económica es prioritario.
Las señales, todas ellas, deberían estar alineadas con ese objetivo, aun teniendo a la vista consideraciones religiosas respecto al valor espiritual que tiene esa fecha, muy respetables por cierto, forzar una paralización total del país en ese día resulta muy dañina, no solo por el efecto económico, son casi US$200 millones perdidos, sino por la respuesta fácil también para responder a un asunto como este, considerando que ahí hay otras propuestas como el día libre por cumpleaños, otro día libre por la muerte de una mascota, parecieran haber mayores consideraciones sobre los efectos dañinos que tienen estas salidas legislativas, sobre todo cuando Chile tiene un número ya alto de días feriados.
Hay que tener a la vista todo esto porque atravesamos una situación muy frágil. Rosanna Costa ha alertado que el Banco Central ve riesgos al alza de la inflación en el corto plazo, por ejemplo, mientras el ex consejero Sebastián Claro agrega que no se ven brotes verdes todavía, recién volvemos a una mediocre normalidad, dijo, a pesar del alto precio momentáneo del cobre.
Los vientos parecen en contra y no hace falta entonces que nosotros aumentemos esa carga, menos aún en un año electoral que sabemos, va a incrementar el incentivo a estas propuestas que tienen a veces grandes titulares y consecuencias no muy alegres.
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