Rocío Montes destaca gesto de ministro García Ruminot hacia Camilo Escalona: “Muestra que la amistad cívica no ha muerto ¡Está moribunda, pero viva!”

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Cuando en la redacción de Política del diario El Mercurio la recordada periodista Meche Garrido levantaba el teléfono y con su voz característica decía “¿Aló, Camilo?”, todos sabíamos a qué Camilo se estaba refiriendo.

Había un solo Camilo en la política chilena. Luego, muchos años después, arribó una Camila, pero esa… es otra historia.

Camilo —o Camilo Escalona, si se quiere, para que no vaya a sonar esto como un club de amigos— representa la visión más continua de la tradición socialista que se fue extinguiendo tras la caída del muro: la del partido de los trabajadores. Ha dedicado toda su vida a trabajar en el PS, a diferencia de la mayoría de los socialistas de su generación, y hoy, como es público, lamentablemente a sus 71 años enfrenta un cáncer muy agresivo.

Y aquí es donde me quiero detener: la semana pasada, unas 150 personas, la mayoría socialistas o de la izquierda, llegaron hasta la Confitería Torres de Alameda para participar de un homenaje a Escalona.

Y en medio de un clima político tirante, con el Gobierno más a la derecha que haya tenido este país en al menos 40 años, el ministro José García Ruminot —al que llaman Pepe— llegó para dar su testimonio sobre los años que trabajaron juntos en política y, sobre todo, en la Comisión de Hacienda del Senado.

Es un gesto relevante por innumerables razones, pero sobre todo, porque en un contexto donde el debate público está tan atrincherado, el ministro García Ruminot muestra que la amistad cívica no ha muerto. ¡Está moribunda, pero viva!

Su presencia en la Confitería Torres, de paso, también representa un recordatorio para el socialismo chileno: desde la oposición, en ocasiones, no solo se debe andar peleando. Se pelea, pero también se acuerda.

Y es lo que parece querer la sociedad chilena hoy… pese a que nuestros más altos dirigentes de uno y otro bando… no siempre lo vean.

Pese a que los gritos no dejan escuchar la conversación.

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