Rocío Montes por Codelco: “La privatización es un fantasma que hoy sobrevuela otra vez con fuerza”

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Rocío Montes por Codelco: “La privatización es un fantasma que hoy sobrevuela otra vez con fuerza”

Hay asuntos cruciales para Chile y su futuro que debieran concentrar la atención ciudadana y no pasarse por alto. Uno de los más relevantes, a mi juicio, tiene que ver con Codelco.

¿Cuáles son los planes del Gobierno del presidente José Antonio Kast para esta empresa de 55 años, 100% estatal, que lidera la producción de cobre del mundo y ha entregado en promedio 3.000 millones de dólares al año a nuestro país? Chile es el dueño de Codelco, cuya producción es la principal fuente de ingresos fiscales.

El economista Óscar Landerretche, presidente del directorio entre 2014 y 2018, advirtió hace un par de semanas que el Ejecutivo, con las críticas a la gestión de la minera, “prepara el argumento” para privatizar Codelco o, en el mejor de los casos, una parte.

Por supuesto que un Gobierno puede manifestarse “preocupado” por la deuda de la cuprífera o por el nivel de producción, como se ha declarado el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

Es pertinente debatir sobre su gobierno corporativo o la seguridad.

También está en el campo de las libertades que el elegido del presidente Kast para dirigir el directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, exprese públicamente que ve “positivo” que el proyecto de reconstrucción genere menos recursos fiscales.

Es parte del debate democrático que algunos economistas empujen por los diarios para que Codelco venda sus acciones minoritarias, por cierto.

Pero el futuro de Codelco le compete a cada uno de los 20 millones de dueños que tiene la empresa y la discusión sobre su futuro debe hacerse de cara a la ciudadanía, sin ocultar cartas. Ni la junta militar de Augusto Pinochet se dejó convencer por los Chicago Boys y el ministro estrella Miguel Kast, que querían privatizar la empresa… Hasta la dictadura veía en la cuprífera su carácter estratégico.

La privatización es un fantasma con el que Codelco (y Chile) ha aprendido a convivir durante medio siglo, pero hoy sobrevuela otra vez con fuerza.

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