Daniel Mansuy por dichos del presidente Kast sobre investigaciones científicas: “Perdió la oportunidad de abrir una discusión necesaria”

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“A veces $100 millones, $500 millones para una investigación que termina en un libro precioso empastado en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno”.

La frase fue pronunciada por el presidente José Antonio Kast la semana pasada y produjo justificado revuelo, aunque hoy día, hay que decirlo, la matizó en alguna medida.

La ciencia y, en general, el trabajo intelectual, no se justifican por su utilidad estricta —por lo demás imposible de medir—, sino por la naturaleza de las preguntas que formula y por la rigurosidad de su labor.

El presidente llevó muy lejos, a mi juicio, demasiado lejos su crítica, y quienes nos dedicamos a leer y escribir libros perfectamente inútiles desde muchos puntos de vista, y a mucha honra, no podemos sino sorprendernos por esa frase. Si la derecha piensa esto y desprecia así el trabajo intelectual, no tendrá ningún proyecto relevante que ofrecerle al país.

Sin embargo, con la misma fuerza cabe afirmar que los recursos públicos, es verdad, deben ser bien empleados y que los académicos tenemos el deber de rendir cuenta de algún modo de los recursos que recibimos, pues no existe algo así como un derecho sagrado a recibir fondos públicos.

Debemos dar razón de la importancia de lo que hacemos; aunque me permito insistir, eso no puede ser hecho en términos de utilidad.

Sin embargo, el presidente perdió la oportunidad de abrir una discusión necesaria, pero que es imposible detener y de sostener en medio de la vociferación que generó esa frase: una discusión sobre el estado actual de la investigación y de la academia en Chile y del uso de los recursos públicos en ella.

Por mi parte, oportunidad desperdiciada, no puedo sino lamentarla.

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