Un fantasma recorre el mundo empresarial: el fantasma de un nuevo estallido social en la eventualidad probable de que una de las derechas salga triunfadora en la próxima presidencial. La pregunta de muchos es si los que gobiernan hoy y fueron oposición en
2019, repetirán su comportamiento de entonces frente a una movilización social acompañada de violencia.
No estuvieron al origen del estallido y tampoco tuvieron éxito en liderarlo ni conducirlo, pero fueron comprensivos con los excesos y la violencia que lo acompañaron parasitariamente.
¿Puede haber un nuevo estallido social de ganar la presidencial una de las derechas? Siempre habrá movilizaciones y protestas sociales que pueden converger en algo masivo y generalizado. Apostaría, sí, que no están las condiciones para que se acompañe de los
excesos de violencia de octubre 2019, por el descenso vertiginoso del apoyo social a todo lo que signifique desafiar el orden público.
En la permanente tensión entre la demanda de cambio y la demanda de orden, Chile se desestibó en favor del cambio entre 2019 y 2021, al punto que el vértigo generado en una mayoría silenciosa que vio en riesgo cuestiones que daba por garantizadas, generó una réplica muy fuerte que inclinó al país masivamente hacia la demanda de orden. Eso explica el rechazo del 62%, la desaprobación mayoritaria al gobierno y la fuerza sin precedentes de las candidaturas presidenciales de derecha.
Buena parte de los chilenos recuerda el estallido social como el periodo en que el río se salió de su curso y puso en peligro todo lo alcanzado previamente. Este efecto durará varios años, el temor a salirse de madre nuevamente operará como en los Noventa el temor a la regresión autoritaria.
¿Se comportará la izquierda radical como lo hizo cuando fue oposición a Piñera? Cuesta responder con seguridad, porque hoy las personas parecen transformarse en otras completamente distintas cuando pasan de la oposición al gobierno y del gobierno a la
oposición. Pero cuando un sector político ha gobernado y vuelve a la oposición, lo que busca es regresar al gobierno el periodo siguiente. Y como ahora votan todos los chilenos y no solo la mitad interesada en política, nadie que piense volver a gobernar podrá
desconsiderar la demanda de seguridad ciudadana y validar la violencia como lo hicieron durante su periodo pasado en oposición.
Si a lo anterior agregamos que los principales liderazgos opositores serán muy probablemente el propio Gabriel Boric, el alcalde Vodanovic, Carolina Tohá, Jeannette Jara, se puede esperar una oposición que condene con claridad la violencia y se coloque en una
posición distante del bloqueo anterior en materias de orden público y crecimiento económico. Toco madera.
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