Una de las características de una dictadura es que constantemente busca culpar a terceros por desastres propios. La venezolana, como hemos podido verlo, no ha sido la excepción.
Primero, se acusó de todo al adversario o enemigo principal con quien se tiene principalmente divisiones ideológicas. Es Estados Unidos, por supuesto, y no causa sorpresa.
Sin embargo, rápidamente la paranoia deriva la culpabilidad a otros actores, incluso algunos que no son humanos, sino que tecnológicos.
De Estados Unidos, Maduro pasó a acusar a países de su propio continente, Chile, entre ellos, desde ser formador de grupos militares hasta instigador de atentados. Argentina, Brasil, no se salvan de esta paranoia e incluso sus aliados, como China, pasó a ser parte esta semana del grupo enemigo por ser el país que es dueño de la app TikTok.
Y la deriva todavía se emborracha más con la culpabilidad WhatsApp y otras plataformas como X. Construir un enemigo es el símbolo de la delegación de la propia responsabilidad a terceros. Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, TikTok, WhatsApp, X. Ojo, ya se vienen los marcianos como culpables.
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