Mónica Rincón advierte por crisis de confianza en la justicia: “Es una verdadera emergencia”

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Parece no haber conciencia de que la crisis de confianza en la justicia es una verdadera emergencia. Según la encuesta Cadem, a un 83% no le da confianza y un 82% piensa que no asegura la igualdad ante la ley. El 79% cree que no es transparente.

Hay tanto que hacer. Un ejemplo: tiene 81 años y no quiere dejar su cargo, uno de los mejor pagados de Chile. Me refiero al conservador de Santiago, Luis Maldonado. Con la reforma que entró en vigor este año, se incluyó a TODOS los jueces y auxiliares de la justicia (como notarios y conservadores) en el límite de 75 años para permanecer en su cargo.

Pero Maldonado se resiste y decide alegar con la Ley Zamudio en mano que se trata de una discriminación arbitraria; una limitación de edad que buscaba oxigenar un sistema en extremo endogámico. Una reforma que, como todo cambio en esta área, enfrentó una resistencia feroz y que por muchos fue calificada como tibia.

Este y otros casos terminarán en el Tribunal Constitucional, alargando en sus cargos a quienes de veras y no solo de apodo parecen inmortales.

Mientras hablamos de democracia, crimen organizado y combate a la delincuencia, avanza con paso de tortuga el proyecto para cambiar el sistema de nombramiento de los jueces y otros funcionarios de los altos tribunales (Corte Suprema y Apelaciones). No es que sea una reforma revolucionaria: apenas implica que el presidente seleccionará al candidato a través de una terna (ya no quina) confeccionada por un Consejo de Nombramientos.

El mejor homenaje para jueces de la talla del exsupremo Milton Juica, que reconocía que había dos tipos de justicia, es abordar con seriedad y sentido de urgencia una reforma a lo que en toda democracia debiera ser el último refugio de los ciudadanos.

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