Tres mujeres han salido del gabinete. Trinidad Steinert, Mara Sedini y Natalia Ducó. Ninguna de ellas fue removida de su cargo por ser mujer, ni merecían durar por ese hecho más en sus puestos.
Existe casi consenso en que fue una decisión oportuna la del presidente José Antonio Kast de removerlas. Incluso creo que hay que destacar positivamente que no haya esperado más.
Más allá de todos los elogios que les dedicó cuando estaban saliendo por un desempeño deficiente, las dos primeras, y la segunda, tanto por el uso inadecuado del auto fiscal como por haber dado una explicación a Contraloría que no se ajustaba a la realidad.
Hecho el punto de que no hay machismo en su salida del equipo ministerial, lo que sí preocupa es que se las haya reemplazado a las tres por tres hombres.
Sin juzgar las capacidades de los que asumieron, que pueden y seguro son muchas, cabe preguntarse: ¿es que ni había tres, dos o al menos una mujer en el oficialismo lo suficientemente preparada para estos puestos? A mí se me ocurren muchas.
Tal vez trataron y no estaban disponibles, lo cual también es motivo de preocupación.
No creo en la paridad matemática 50/50, pero un gabinete con apenas ocho mujeres y 14 hombres, es decir, con apenas 36,4% de representación femenina, no parece una buena noticia.
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