El debate de la semana pasada, de algún modo dio el puntapié inicial a la carrera presidencial.
Tuvo sus momentos y sus hitos: Johannes Kaiser intentando poner sus puntos desde su postura de outsider; Harold Mayne-Nicholls dándose a conocer, lo que ya le dio resultado a las encuestas; Evelyn Matthei que tuvo un gran momento cuando logra darle vuelta una pregunta incómoda a Franco Parisi.
Sin embargo, me parece que en términos generales el debate fue más bien plano.
Vi poco sueño de país, vi poco proyecto, pero sobre todo vi poca conciencia de la dificultad de gobernabilidad que enfrenta el país.
Ya sabemos, no hubo reforma al sistema político, lo que significa que el próximo parlamento probablemente va a ser aún más complicado y aún más difícil de manejar que éste.
Y no veo en los candidatos ninguna conciencia de la dificultad que va a significar gobernar este país, no en cinco años más, sino que en pocos meses más, el 12 de marzo del próximo año.
Es de esperar que en los próximos debates haya más confrontación de ideas y sobre todo mayor conciencia de la dificultad de gobernabilidad que va a enfrentar cualquier gobierno, sea cual sea el candidato quien resulte triunfador.
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