La emoción de Mario Marcel al recordar la relación con su padre: “Falleció sin que yo pudiera decirle todo lo que le quería”

Por Daniela Pérez

Mario Marcel Cullell (22 de octubre de 1959), hijo de padre chileno y madre catalana, es uno de los economistas más influyentes de las últimas décadas en Chile.

Ingeniero comercial de la Universidad de Chile y máster en Economía por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), ha construido una extensa trayectoria en el servicio público y en variados organismos internacionales.

A lo largo de su carrera ha ocupado cargos clave para la política económica del país, desde la Dirección de Presupuestos hasta el Banco Central y el Ministerio de Hacienda. También trabajo en importantes instituciones como la OCDE, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Gran parte de ese recorrido coincidió con algunos de los episodios más complejos de la historia reciente de Chile. Desde posiciones de primera línea, el exministro de Hacienda y expresidente del Banco Central participó en decisiones que marcaron la respuesta del país frente a crisis sociales, políticas y económicas.

Esa experiencia da origen a La montaña rusa, su nuevo libro. En sus páginas, el otrora secretario de Estado combina el relato en primera persona con el análisis para reconstruir el período que va desde el estallido social hasta la recuperación económica posterior, con algunas pinceladas de su vida más personal.

“He pasado una parte importante de mi carrera fuera de Chile, pero quiero mucho a este país, al que he tratado de servir desde distintos lugares, pero siempre ligado a la economía. Lo que más me motiva es aportar a que este sea un país con más confianza, más estabilidad y más prosperidad para su gente“, señaló a CNN Íntimo con Matilde Burgos.

Estallido social y crítica al discurso del “país quebrado”

A propósito de su libro, Mario Marcel recordó algunos de los momentos más complejos de su trayectoria al mando de la economía chilena. El exministro repasó el estallido social, reflexionó sobre las causas que, a su juicio, siguen presentes y abordó el debate sobre el denominado “país quebrado“.

“Hay bastante continuidad en todo ese periodo (pandemia y estallido) en términos de lo que pasaba en la economía, pese a que lo viví desde dos cargos distintos, dos instituciones diferentes, pero donde la preocupación por la economía es la misma y la magnitud de los shocks que se estaban recibiendo era tan grande que se requería una respuesta lo más sólida y potente posible“, afirma sobre las crisis que enfrentó primero desde el Banco Central y luego desde Hacienda.

El economista rememora el momento en que conoció la gravedad de los hechos del 18 de octubre mientras participaba en una reunión en Washington (EE. UU.). “Me dijeron: ‘¿Qué está pasando en Santiago? ¿Están quemando el metro?’. (…) Me di cuenta de que la situación era bien grave. Los primeros días del estallido los mercados estuvieron relativamente tranquilos, pero después el nerviosismo empezó a aumentar y estuvimos al borde del abismo, al borde de una crisis de envergadura poco vista, por lo menos desde los años 80″.

Al mirar en retrospectiva, Marcel sostiene que las causas que originaron el estallido social no desaparecieron. “Yo creo que no, lo cual no quiere decir que esté anticipando un estallido”, respondió al ser consultado sobre ese punto, explicando en esa línea que “todo ese contraste entre las expectativas que se habían ido generando en buena parte de la década del 2010 y lo que finalmente ocurría probablemente fue parte de lo que contribuyó a la insatisfacción que está detrás de los sentimientos que se expresaron en el estallido”.

Por otra parte, el economista también cuestionó el discurso instalado por el actual gobierno liderado por el presidente José Antonio Kast respecto de la situación en que recibió el país, específicamente los dichos sobre el “Estado en quiebra”. “El tema del país quebrado fue hasta cuestionado por la propia Contraloría. Yo lo veo como mantener un lenguaje y un discurso propio de una campaña electoral cuando se es gobierno; eso yo creo que no es muy buena idea. Eso lo aprendió rápido el gobierno anterior”, complementó al respecto.

A juicio del exjefe de la cartera de Hacienda, insistir en esa narrativa tiene efectos negativos concretos en varios aspectos. “Me parece a mí que exagerar ese tipo de argumentos, por un lado, afecta las expectativas de la gente y, por otro lado, genera el riesgo de cómo nos ven a nosotros desde afuera“, advirtiendo que un deterioro de la confianza en la economía a su vez “afecta el costo del crédito, afecta la inversión y, por lo tanto, las cosas que se están tratando de hacer para impulsar el crecimiento futuro se pueden ver debilitadas por esa vía”.

La llamada de Boric y el momento de dejar Hacienda

Mario Marcel también abordó el proceso que lo llevó a integrarse al gobierno de Gabriel Boric, una decisión que, asegura, tomó tras una extensa conversación con el entonces presidente electo. “Conversamos a lo largo de dos días. Hablamos mucho sobre cómo él pensaba, cómo veía el gobierno, cuáles eran sus prioridades, cómo veía el rol de la economía dentro de eso y ahí fuimos encontrando un espacio en común. Finalmente acepté su propuesta”, relató sobre aquel momento.

Explicó que su experiencia previa trabajando en entidades internacionales, tales como el Banco Mundial, donde era el único que hablaba español de su oficina, o la OCDE, también influyó en esa decisión. “Cuando yo llegué a trabajar en esas organizaciones, yo me integré con los equipos que había; para mí no era un tema. Algo de esa experiencia traía, y por lo tanto, integrarme a un gobierno donde había mucha gente que no conocía tampoco me parecía algo tan complicado“.

Respecto de su salida del Ministerio de Hacienda a pocos menos de siete meses de que finalizara el mandato del presidente Gabriel Boric, descartó que ello haya estado relacionado con la campaña presidencial de la exministra del Interior, Carolina Tohá. “No fue la razón. No dejé el gabinete cuando estaba en la campaña de las primarias. Lo hice después, cuando ya se habían resuelto las elecciones primarias, y lo hice por razones distintas, por razones familiares“, aseguró.

Yo llevaba 10 años seguidos en la primera línea de la economía; entre el Banco Central y el Ministerio de Hacienda llevaba 10 años. Entonces eso, los hijos en particular, lo resienten mucho. Y yo encontré que ya había hecho todo lo que podía y que ya era el momento de hacer un espacio más a la familia, los hijos en particular“, profundizó sobre aquella decisión.

Los dolores

El economista también dedica parte de su libro a abordar aspectos más personales de su vida. Entre ellos, la relación con sus hijos y el recuerdo de su padre, cuya muerte sigue marcando su historia familiar. “A mi papá le costaba acercarse a mí, y a mí me costaba acercarme a mi papá (…). Mi papá falleció sin que yo pudiera decirle todo lo que le quería“, afirmó, recordando que “durante muchos años soñé que mi papá se mejoraba y que volvíamos a hacer vida juntos“.

Marcel reconoce que su trayectoria profesional también dejó una deuda con sus hijos. “Es una deuda grande. Poder recuperar eso no es fácil y requiere a veces años de conversar, de compartir mucho más“, dijo, admitiendo que “a quien más le afectó fue a mi hijo menor, porque por ser más chico las ausencias le pesaron más”. Pese a ello, asegura que intenta construir una relación distinta con ellos: “Sí, yo soy bien cariñoso con mis hijos”.

Finalmente, respecto al futuro, el exministro del Interior descarta competir por un cargo de elección popular. “Yo me he dado cuenta de que uno puede contribuir desde ángulos muy distintos (…). Hay muchas formas a través de las cuales uno puede aportar”. Y, fiel al nombre de su nuevo libro, La montaña rusa, concluyó con una reflexión: “Esperemos que no sea una montaña rusa; ojalá que sea una carretera un poquito menos accidentada“.

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