Se inicia otro intento de poder reformar pensiones, tras casi tres décadas de que esa intención iniciara un proceso muy largo, largo de expectativa y decepción.
La decepción es el peor mensaje que la política le envía a los ciudadanos, porque no solo afecta a la materia tratada, sino también el estado de ánimo de la población sobre el sistema democrático y su capacidad de resolver los problemas de la gente.
La decepción es un estado que poco a poco transforma a ciudadanos en resentidos con el sistema.
Sin éxito ni concreciones, la política se transforma solamente en una palabra. Y las palabras, cuando no generan concreciones, se transforman en discursos vacíos.
Chile necesita concreciones de promesas y saldar temas eternamente pendientes. ¿Y por qué? Porque en gran medida hay una situación que es práctica.
¿Cuál es la diferencia entre hacerlo enojar a usted y en decepcionarlo? La diferencia es simple: el enojo se pasa, pero la decepción no.
Lo más leído
- Gustavo Gatica y su vida como diputado: “He logrado transformar el dolor en una energía que quiere construir”
- Encuesta Cadem: Baja percepción de alza de delincuencia y aprobación presidencial se mantiene en 39%
- Doble premio Pulitzer Andrea Elliott en Chile: "La gente pobre está siempre trabajando, de día y de noche"
- Alfredo Zamudio y el diálogo en La Araucanía: "El mundo político no participa" en los encuentros
- Marco Rubio viajará al Vaticano para reunirse con el papa León XIV y recomponer las relaciones tras choque del pontífice con Trump