Una diputada se declara “pinochetista”.
Pero lo llamativo no es eso, sino la ovación que su frase levanta en el consejo de uno de los partidos más grandes de Chile, Renovación Nacional. Su presidente ensaya esta explicación:
Una contradicción irremontable. Porque no se pueden condenar los gulags, pero ser estalinista. Repudiar el Holocausto, pero ser hitleriano. Aborrecer los crímenes de la dictadura cubana, pero ser castrista. Los crímenes no son un agregado de los dictadores, no son un acompañamiento que se pueda desechar. Gobernar mediante la represión, el terror y el asesinato es la esencia de las dictaduras.
Y por eso la respuesta de la vocera de gobierno también fue desconcertante.
¿Diversidad para glorificar a un dictador? ¿Diferencias sobre el asesinato de miles de chilenos? Las coaliciones democráticas son diversas, sí, pero desde una base de principios básicos, compartidos.
Es de esperar que el presidente Piñera, que ha dado pruebas de ser un demócrata, intervenga para dejar en claro los valores que propugna su gobierno, y frenar esta espiral autoritaria que están desatando algunos en su coalición.
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