Prefiero un partido chico con ideas grandes a un partido grande con ideas chicas.
La frase pertenece a Eduardo Frei Montalva, uno de los fundadores de la Democracia Cristiana, y no se puso nunca en otra alternativa, una tercera, un partido chico con ideas chicas, un partido estrecho con ideas aún más estrechas que el partido.
Al apoyar, al decidir apoyar a la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, en primera vuelta, la DC decidió renunciar a algo que formaba parte de su propia identidad, el formular una alternativa al comunismo, eso fue uno de los motivos que la hizo nacer.
Se suponía, además, ya aquí lo conversamos hace algunas semanas con el expresidente de la DC, Alberto Undurraga, que un triunfo ayer en la primaria, abría el espacio para disputar el centro político.
Y ocurrió precisamente lo contrario, porque la Democracia Cristiana ni siquiera quiso dar la batalla por seguir existiendo como tal. ¿Qué es lo que escogió? Bueno, escogió un puñado de cupos parlamentarios que serán, supongo, muy dignos, supongo que habrá habido una muy buena negociación, pero que suponen el fin del proyecto político de la DC en cuanto tal lo pensaron sus fundadores y en cuanto distinto de la izquierda y sobre todo la izquierda comunista.
La DC ha muerto y con ella sacaba una gloriosa y alta tradición política que jugó un papel muy relevante en las últimas décadas. Que en paz descanse, es todo lo que se puede decir.
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