Hace una semana, un diario europeo contó la cantidad de veces que Donald Trump había anunciado el inminente acuerdo de paz con Irán: 38.
Treinta y ocho veces el presidente Trump anunció la paz con Irán sin lograrla. La número 39 fue la vencida, y tanto mejor.
Sin embargo, resulta imposible no preguntarse por los objetivos iniciales que lo condujeron a la guerra: neutralizar el programa nuclear iraní y la caída del régimen.
El programa nuclear sigue más vivo que nunca; el régimen salió fortalecido y la oposición, debilitada.
Peor, esto está terminando en una derrota estratégica colosal porque Irán ahora tiene plena conciencia de que controla el Estrecho de Ormuz, de que al menos puede controlarlo, por donde pasa un cuarto del petróleo mundial; o sea, puede bloquear la economía mundial sin mayores miramientos y sin que nadie pueda oponérsele.
Además, exigió el desbloqueo de una suma colosal de millones de dólares como precio por desbloquear el estrecho.
Como puede verse, Trump fue a Irán; le fue mal. Esta historia está lejos de terminar y el problema iraní sigue, para los Estados Unidos y para el mundo entero, más vivo que nunca.
Lo más leído
- "Deja de mentir": Catalina San Martín y Tomás Vodanovic protagonizan tenso cruce por las compensaciones del Fondo Común Municipal
- Insulza aborda polémica entre ministros y embajador de EE.UU. por aranceles: “No nos ayuda a las relaciones andar diciéndonos cosas”
- Gobierno ingresará la próxima semana un proyecto para modificar la Ley de Seguridad Municipal
- "Su lado activista le vuelve a ganar": Kast Adriasola cuestiona a Gabriel Boric tras compartir en redes entrevista en la que vocalista de Candelabro tilda de "imbéciles" al Gobierno
- Contraloría indaga denuncia contra ministra Duco por presunto mal uso de auto fiscal