Se acabaron los Panamericanos, los vamos a extrañar, me temo porque generaron un ambiente muy sano y muy poco coherente con lo que vamos en la escena política en general.
Lo primero que me interesa destacar es que los Panamericanos sirvieron para mostrar que en Chile hay cosas valiosas, que podemos hacer cosas importantes y que podemos hacer las cosas bien, que tenemos muchos problemas, muchas dificultades, pero que cuando nos ponemos un propósito se puede hacer algo muy importante y extraordinariamente valioso.
Vimos a cientos de deportistas, chilenos y de toda América, jóvenes que se dedicaron, que entrenaron durante años por este momento, que tenían un propósito en su vida. Volvió la familia a los estadios, y se probó que las familias pueden volver en paz a los estadios.
Tenemos infraestructura, que es importante, no son solo cositas materiales. Ojalá que la próxima vez que alguien las vaya a rayar o a destruir no haya actores políticos que les parezca que eso es parte de una legítima movilización social.
Y hemos descubierto que como país podemos unirnos y podemos tener un sentido común bajo algunas cosas. No es poco después de estos años que hemos vivido.
Creo que fueron realmente un bálsamo estos Panamericanos para la sociedad.
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