Chile tardó años en negociar un acuerdo con Bolivia para la reconducción de inmigrantes de otras nacionalidades, no bolivianas, que hayan ingresado regularmente por esa frontera.
Este convenio fue firmado en diciembre y el Gobierno afirmó que en 60 días iba a estar operativo e iba a poder estar funcionando. Una discusión que lleva mucho tiempo en Chile es que hacer con esa frontera.
Sin embargo, la semana pasada el director de migraciones, Luis Eduardo Thayer, dijo que no se podía ejecutar todavía ese acuerdo, pasado más de 60 días, por supuesto, porque no había impresoras en Colchane.
Ayer el diputado Diego Ibáñez dijo que en verdad no es que faltaran cualquier impresora, sino que faltaban impresoras a color.
Luis Eduardo Thayer y Diego Ibáñez, sobra decirlo, mientras gobernaba Sebastián Piñera, se negaron a cualquier tipo de control en la frontera, que consideraban contrario a los derechos fundamentales y a los derechos humanos.
Uno se pregunta, ¿qué necesita este Gobierno para hacer cumplir un acuerdo que tanto costó firmar? ¿Será tan difícil llevar impresoras? ¿Cuánto se demora usted en comprar una impresora y llevarla a su casa, llevarla al lugar que la necesita?
Es verdad, Colchane queda lejos, pero han pasado 60 días. Lo que dijo Luis Eduardo Thayer es una burla, es una burla para los chilenos que esperan que este problema se sea tratado seriamente y que el Estado sea gestionado con algo más de seriedad.
Me parece que los chilenos merecemos una explicación de adultos y no una explicación de adolescentes.
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