Alejandro Sepúlveda recuerda a Abraham Santibáñez: “Tuve la suerte de ser su ayudante en la universidad durante varios años”

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Hoy, hace algunas horas, murió Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo.

Ejerció los más altos cargos en el diario La Nación y en la revista Hoy. Fue presidente del Colegio de Periodistas, una gran, gran figura del periodismo.

Yo tuve la suerte de ser su ayudante en la universidad durante varios años y, recién el jueves, hace unos pocos días, el día que cumplió 88 años, hizo un grupo en WhatsApp con sus amigos. Puso “Amigos, cumpleaños” y envió un mensaje, un mensaje que yo volví a leer hoy día y que me parecía que Abraham hablaba desde el más allá, desde el lugar donde esté. Y quiero leérselo. Es relativamente breve.

Dice:

“Hola. Hace 88 años que llegué a este mundo. Eran tiempos tan revueltos como los actuales. Ese año vivimos una elección que despertó mucho temor, aunque distinto del que generó la que acabamos de tener.

Se vivía un doloroso conflicto en España, antesala de una terrible guerra mundial. Vendría un terremoto en Chillán en seis meses más.

Mis padres no sabían lo que nos aguardaba, pero creo que, de haberlo sabido, igual se habrían arriesgado a tener familia, con todas las dificultades, no pocos dolores, pero muchas esperanzas.

Por mi parte, sin falsa vanidad, espero haber hecho un aporte importante al periodismo, a la enseñanza de nuestra imprescindible profesión, especialmente en materia de ética y, sobre todo, en alguna medida, a la recuperación de la democracia en Chile.

Más adelante espero hacer un recuento familiar más amplio y detallado. Sé que debo empezar por los días en Tiltil, La Sistena y más.

Quiero recordar a mi papá, a mi mamá, a mis hermanos y a quienes nos acompañaron de niños y adolescentes.

Quiero recordar a Ana María, a María Paz y a José Miguel, cuya prematura partida nos ha dolido mucho, pero que nos dejó un inapreciable regalo: María Pía. Ella es, sin duda, un símbolo de esperanza permanente.

Por ello le daré siempre gracias a Dios y a la vida.

Un abrazo.

Abraham”.

Descansa en paz, querido Abraham Santibáñez.

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