Fueron 21 preguntas de un formulario abreviado en 7 idiomas para 6 millones 421 mil 382 viviendas. Ya está dicho, los números que se conocerán ayudarán a tener una radiografía de cuántos somos, cómo vivimos, cómo constituimos familia y cuál es nuestra realidad socio-cultural; entre otros temas necesarios para formular y focalizar las políticas públicas.
Fue un censo de hecho en una sola jornada y en la que participaron 500 mil voluntarios que sumados a la mayoritaria disposición a participar, demuestra la vocación de participación de la ciudadanía; la actitud Repúblicana que destaca el Gobierno, pero que no pudo asegurar en la localidad mapuche de Temucuicui.
Más allá es necesario mantener la prudencia a la hora de evaluar los resultados. La experiencia del censo 2012 así lo aconseja. Un ejercicio que resultó fallido no sólo porque no arrojó certezas muestrales y obligó a este nuevo proceso, sino también porque intentó ser utilizado políticamente; la peor fórmula para un instrumento de políticas públicas.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".