Fue un avance: la ley de cuotas que obliga a los partidos a llevar a lo menos un 40% de candidatas, intentó romper la inercia de una cultura machista.
Una donde en partidos, mayoritariamente dirigidos por hombres, hasta ahora la abrumadora mayoría de los postulantes eran… hombres.
Las colectividades han cumplido, no les quedaba otra, la ley. Pero no necesariamente el espíritu de ella.
Poner a mujeres de seguro muy capaces, sólo por cumplir, de relleno en lugares en los que, por las formas de los pactos o por el adversario, no tienen ninguna posibilidad nunca fue la idea, sí el riesgo de esta ley.
Un caso obvio: Arica. La DC lleva una candidata a senadora, Trinidad Parra, pero públicamente anuncia que apoya a un hombre, José Miguel Insulza, que ni siquiera es de su lista.
No somos ni menos capaces, ni tenemos pocas ganas. Lo que tienen las mujeres es menos posibilidades de participar en política. La cancha no está pareja y por eso se creó esta ley de cuotas. Vulnerar su espíritu es ayudar a perpetuar el machismo.
Lo más leído
- Metro lanza 4 tarjetas Bip! por la Comic Con 2026: ¿En qué estaciones se pueden comprar?
- De Urresti acusa visión “ideológica” de Quiroz por megarreforma: “No escucha”
- Aduanas detectó contrabando de casi 280 mil dólares escondidos en un camión en Arica: Hay un detenido
- Más de US$ 16 mil millones en 86 proyectos: Gobierno destaca récord en aprobaciones ambientales en Chile durante segundo trimestre
- Colombia vs. Ghana por el Mundial 2026: Hora y dónde ver