Suspendido. El nombramiento del hermano del Presidente como embajador en Argentina que suspendido hasta que la Contraloría se pronuncie respecto de su legalidad. Porque a los reparos éticos se sumó un cuestionamiento de quienes sostienen que la decisión de poner a Pablo Piñera en ese cargo incumplía las leyes de probidad de la administración pública.
Dejar en pausa la llegada de Piñera a la delegación de Buenos Aires, es una muestra de prudencia. La misma que faltó en el momento de nombrarlo: prueba de ello es la polémica levantada y el hecho de que la visita del Presidenta Argentina ocurra sin tener embajador en funciones.
Es valorable que se aguarde a Contraloría, pero mucho mejor hubiera sido revertir esta decisión por haber tomado consciencia del fondo del problema: éste, como muchos otros en gobiernos anteriores, es un caso de nepotismo.
Porque Pablo Piñera está tan capacitado para asumir ese cargo, como varios destacados profesionales que tampoco son diplomáticos de carrera. Y puede ser que esté menos capacitado que algunos. Eso es discutible.
Lo que nos parece difícil de rebatir es que uno de los elementos que inclina la balanza a su favor es su parentesco con quien lo designa. Y eso en una democracia no es aceptable y es una mala señal no sólo para los funcionarios públicos sino además para todos quienes tienen el poder de decidir.
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