Stefan Kramer, el imitador más reconocido de Chile, sumó este domingo una nueva página a su historia en el Festival de Viña del Mar. Con su cuarta presentación en la Quinta Vergara, el comediante de 44 años reafirmó por qué es una de las figuras más queridas y duraderas del espectáculo nacional.
Su carrera, que comenzó en 2002 en el programa “¿Cuánto vale el show?”, despegó definitivamente en la edición 2008 del certamen, cuando con una rutina de 90 minutos y 33 personajes obtuvo dos antorchas y Gaviota de Plata. Los éxitos se repitieron en 2018 y 2020, sumando Gaviotas de Plata y Oro en ambas ocasiones, y consolidando un vínculo único con el “Monstruo”.
Una carrera forjada en la imitación y el cine
Nacido en Santiago en 1982 y criado en una familia de descendencia suizo-alemana de Los Sauces, Kramer construyó un imperio basado en la observación aguda de figuras públicas. Políticos como Sebastián Piñera o Marco Enríquez-Ominami, deportistas como Marcelo Ríos y rostros de la farándula desfilaron por su repertorio, ganándose el respeto de los propios aludidos.
Su talento trascendió la televisión con las películas “Stefan v/s Kramer” (2012) y “El ciudadano Kramer” (2013), además de múltiples participaciones en la Teletón, donde imitó a Don Francisco y se convirtió en un clásico de la cruzada solidaria.
Noche de cuarta presentación: humor con madurez
En su regreso a Viña, Kramer ofreció un espectáculo que combinó la novedad con la experiencia. Las imitaciones, su sello distintivo, estuvieron presentes pero integradas en un relato más amplio que abordó la madurez y las situaciones cotidianas.
“El humor tiene algo bien sanador”, expresó en la previa, definiendo su objetivo: que las personas salgan con una perspectiva más liviana de sus problemas. Con el desafío generacional como telón de fondo, el comediante demostró que, casi 25 años después de sus inicios, sigue siendo capaz de conectar con audiencias diversas y mantener viva la identificación con el público chileno.
Desde el primer momento Kramer llamó a “enfocarse en lo vivo y lo real”, ya que estamos muy conectados en Instagram y las redes sociales, para comper su narrativa de forma cómica pidiendo “un like”; afirmando a la vez que en las plataformas digitales ha leído que no “era el de antes”. Pasando a burlarse de cantantes como Shakira y Axl Rose (de Guns N’ Roses).
Luego de esto, repasó sus famosas imitaciones del Negro Piñera y su hermano Sebastián Piñera, expresidente de la república, mandándoles un saludo al cielo, por permitirle “burlarse de ellos por años”.
El humor político continuó con una improvisada imitación de Nicolás Maduro, parodiando sus reconocidas “tiraderas” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El show pasó por recuerdos del humorista, donde “tocaba en la pastoral”, momento en el que tomó una guitarra mostrando su lado más artístico, no sin hablar de las polémicas de la Iglesia Católica haciendo referencia a “tocar la raja” y “punteos”, siempre referencia a su instrumento.
Kramer no perdió la oportunidad de mostrar su primera presentación televisiva en “Cuanto Vale el Show”, logrando establecer una conexión con los asistentes de la Quinta Vergara.
Hacia el final de su propuesta Kramer entró en terreno político, imitando a Evelyn Matthei, Franco Parisi, Jeannete Jara y el presidente electo José Antonio Kast, frente a reacciones polarizantes de la Quinta Vergara.
Sin embargo, su rutina no logró sacar más que tibias carcajadas, creando un tibio ambiente no propicio para las pifias, pero tampoco para hacer estallar en carcajadas al “Monstruo”. Razón de la por qué su propuesta humoristica no fue bien recibida en redes sociales.
Las duras críticas que recibió Kramer en redes sociales
Aunque Kramer logró conectar (de cierta forma) con los asistentes de la primera noche del Festival de Viña, el escenario no fue el mismo en redes sociales; donde lo tiladaron de “fome”. Mira acá algunas de las reacciones que provocó el humorista:
Las críticas no fueron infundadas, ya que Kramer pecó de establecer un ritmo bastante repetitivo; dependiendo del público y en ocasiones pidiendo que lo acompañara “ya que estaba solo en el escenario y muy nervioso“.
Asimismo, algunas de sus imitaciones fallaron al momento de evocar al personaje original, no logrando separarse de su propia voz, recurriendo en muchas ocasiones a los mismos personajes y al “humor musical”.
Gaviota de plata y oro para el “Camaleón”
Si bien la propuesta humorística de Kramer, criticada en redes sociales, pero aplaudida en la Quinta Vergara, no fue (objetivamente) una de las mejores de su carrera, logró encantar lo suficiente al público de Viña como para llevarse la Gaviota de Plata; galardón que fue seguido de otra parte de su rutina, que apeló a la emotividad del público, a través de relatos de la cotideanidad familiar.
Esta apuesta le ganó la Gaviota de Oro, cerrando lo que quizá sea una de las performances más polarizantes del Camaleón.