“Se me fue sin avisar / No le pude acompañar / A su cita con la oscuridad”.
Del enorme y profundo repertorio de Myriam Hernández, una de las cantantes chilenas más importantes de la historia, hay un tema que emociona cada vez que lo interpreta. Es sutil, pero directo: habla de partidas abruptas, de dolor y de muerte.
La letra no intenta suavizar nada. “Yo no sé si me extrañó / si al final me perdonó / Sólo sé que ya no está”, cierra el coro. Y aunque hay interpretaciones que han tomado el tema como una metáfora del fin de una relación, ha sido la propia intérprete la que en diversas ocasiones ha reconocido los desgarradores motivos detrás de los versos.
El compositor era uno de los más connotados escritores de la música en español: Juan Carlos Calderón, quien trabajó entre muchos otros con Luis Miguel y Mocedades. Y tanto él como Hernández, en el momento de la creación de “Se me fue”, venían de historias de profundo dolor.
“Esa melodía me sabe a muerte”
Fue uno de los principales hits de “Myriam Hernández III”, álbum producido por Calderón y que vio la luz en 1992. Pero, contra lo que se pudiera pensar, lo primero en ver la luz de “Se me fue” no fue su letra, sino su melodía.
“Estaba trabajando con Juan Carlos (Calderón) en Los Ángeles, trabajamos como por seis meses (…) Un día bajo a su habitación y me dice ‘Myriam, te voy a mostrar esta melodía que me surgió esta mañana’. Cuando la toca al piano me puse a llorar, me pregunta qué me pasa. ‘Esta melodía me sabe a muerte’“, señaló Hernández, según relató hace unos años al programa Los Cinco Mandamientos de Canal 13.
A continuación, la cantante le reveló lo que esa melodía le despertaba, y por qué era tan doloroso: el reciente fallecimiento de su abuela. “Para mí había sido muy terrible, la primera muerte que experimenté en mi familia, y fue inmensamente doloroso perderla por una negligencia médica, tenía 60 años, no me pude despedir, en fin”, relató la cantante.
Calderón tampoco era indiferente. Hernández recordó que, inmediatamente, le reveló un profundo drama familiar.
Según la intérprete, éstas fueron las palabras del compositor:
“Yo perdí a mi hijo de 18 años. Yo voy llegando a mi casa, él va saliendo, me da una sonrisa, se la devuelvo con la mano, y a la media hora me avisan que tuvo un accidente y está muerto”.
Hubo llantos, emoción y una reflexión compartida, entre compositor y cantante. “Pensábamos que había tanta gente que a través de esta canción podía volcar su duelo, su pena. Y decidimos hacerla”.
Un gesto lo refleja: al final de la canción, se escuchan unos llantos y sollozos. Fue decisión de Hernández y Calderón -quien falleció en 2012- dejarlos ahí, como testimonio del dolor perpetuo que dejan las partidas.
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