Con información de CNN

La moda en el Super Bowl 2026: La apuesta de Bad Bunny por el minimalismo y el homenaje a la historia de Puerto Rico

Por Oscar Holland, CNN

09.02.2026 / 16:54

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El cantante puertorriqueño no solo es popular por su música, sino que también ha ganado su lugar en el mundo de la moda, lo que generaba gran intriga sobre cuál sería su apuesta, tras destacar en los Grammy con un diseño de la casa de alta costura Schiaparelli. Sin embargo, en su presentación en el Super Bowl optó por un camino distinto, apelando a la masividad y a la identidad cultural de su tierra natal.


(CNN) — El estilo de Bad Bunny siempre ha desafiado las expectativas. Por eso, en medio de la intensa especulación de que usaría su atuendo del Super Bowl para subvertir estereotipos masculinos, escenificar una protesta o criticar públicamente a ICE (de nuevo), quizá no sorprendió que no hiciera absolutamente nada de eso.

Se trató de una celebración jubilosa de la cultura y la música, no de una pieza incisiva de comentario social. El rapero puertorriqueño ya lo había anticipado en la conferencia de prensa del show de medio tiempo de Apple Music el jueves, cuando dijo que “la gente solo tiene que preocuparse por bailar”. Aun así, las casas de apuestas estaban recibiendo apuestas sobre si vestiría una falda, o incluso un vestido de gala, hasta el momento en que subió al escenario.

Una bailarina con una “pava”, el tradicional sombrero de paja puertorriqueño. Sue Ogrocki/AP

Al final, sin embargo, Bad Bunny simplemente hizo lo que mejor sabe hacer: vestir de forma impecable. Algo más extravagante podría haber sido una distracción indeseada.

La verdadera sorpresa fue que recurriera a Zara para sus atuendos, en lugar de a alguna de las muchas casas de lujo para las que esto habría representado un gran golpe. Aunque no está claro si Bad Bunny fue patrocinado por el minorista español de moda rápida para vestir su ropa, o si la decisión se tomó de manera orgánica como un guiño al cantautor que interpreta gran parte de sus canciones en español, los principales diseñadores seguramente habrían aprovechado esta oportunidad. Apenas la semana pasada, la casa de alta costura Schiaparelli incluso incursionó por primera vez en la moda masculina en sus 99 años de historia solo para vestirlo para los premios Grammy.

Al aparecer con el éxito de 2022 “Tití Me Preguntó”, balón de fútbol americano en mano, comenzó el show de medio tiempo como lo terminaría: vestido completamente de blanco. Su camisa de cuello y corbata asomaban por debajo de una camiseta tipo jersey de fútbol americano personalizada de imitación, que dejaba ver tenuemente su apellido familiar, Ocasio, y el número 64, lo que desató de inmediato teorías de fans sobre lo que podría representar. Las perneras de sus impecables pantalones chinos descansaban perfectamente sobre un par de sus zapatillas Adidas BadBo 1.0 (¿qué mejor escenario para presentar el nuevo color crema de la colaboración?).

El interludio como invitada de Lady Gaga presentó la oportunidad perfecta para un cambio de vestuario. Pero él, en cambio, se mantuvo firme en la temática y reapareció con un blazer color crema de doble botonadura — un cambio de guardarropa tan sutil que muchos espectadores probablemente ni lo notaron. Ricky Martin siguió la misma línea, aunque mostrando considerablemente más pecho, con un conjunto completamente blanco de sastrería suelta.

El segundo look de Bad Bunny, de Zara. Mike Blake/Reuters

Conocido por combinar la alta moda con el streetwear, Bad Bunny tiene reputación de un estilo aventurero y subversivo. A menudo usa sus atuendos para enviar un mensaje, ya sea al llegar a la Met Gala con una cola floral de 26 pies de largo o al vestir una falda en “The Tonight Show” para llamar la atención sobre el asesinato de una mujer transgénero sin hogar. Pero el Super Bowl es un espacio amplio e inclusivo, y esta fue, por diseño, una noche en la que la ropa no fue la protagonista.

Un mensaje transmitido de forma silenciosa pudo haber sido sobre accesibilidad — y una reticencia a ostentar riqueza en un momento en que muchos hogares estadounidenses enfrentan el aumento del costo de vida. El escenario del Super Bowl ha sido en los últimos años una pasarela de lujo a medida (con excepciones recientes, como los bailarines de Kendrick Lamar usando camisetas de Uniqlo la última vez, aunque él vistió marcas de diseñador como Martine Rose y Celine). Zara, en contraste, es una marca al alcance de muchos espectadores. Dejando de lado por un momento su reloj Audemars Piguet de oro de 18 quilates, Bad Bunny pudo haber estado presentándose como un hombre común entre los agricultores y jugadores de dominó de su producción inspirada en Puerto Rico.

Pedro Pascal, Karol G, Bad Bunny, Cardi B, Jessica Alba, Stephani Sosa y Alix Earle, vestidos en su mayoría de blanco, en el escenario del show de medio tiempo. Christopher Polk/Billboard/Getty Images

El tema general, sin embargo, fue el amor y la unidad, narrado a través del grito de guerra del rapero de “God bless America”, que siguió al mencionar en voz alta los nombres de países de todo el continente americano. Al final de la presentación, sostuvo el mismo balón de fútbol americano con el que había llegado al escenario, con las palabras “Together We Are America” estampadas sobre él.

El vestuario de la producción también encontró múltiples formas de rendir homenaje a Puerto Rico — un tema recurrente en la moda de Bad Bunny — con artistas usando las tradicionales “pavas” de paja de la isla y los colores de la bandera puertorriqueña. Lady Gaga, por su parte, lució un vestido flamenco azul de Luar, adornado con un broche inspirado en la flor nacional de Puerto Rico, la Flor de Maga.


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Y más allá de la moda, la escenografía estuvo cargada de simbolismo, desde cañas de azúcar que evocaban el pasado colonial de la isla hasta líneas eléctricas que aludían a su infraestructura poco confiable (estas últimas fueron escaladas por bailarines durante una interpretación de “El Apagón”). Sin embargo, la iconografía fue principalmente de orgullo, no de protesta.

Los íconos de la moda saben cuándo usar su propia imagen para hacer una declaración y cuándo inclinarse ante la ocasión. En ese sentido, el enfoque sobrio y minimalista de Bad Bunny reflejó su visión para el show de medio tiempo: sin estampados, sin patrones, sin subtexto evidente — solo celebración.