Moltbot no es un chatbot cualquiera que te resume un PDF. Es un "agente proactivo" que te instalas en tu propio computador. La promesa es seductora: "Dale acceso a todo tu correo, tu calendario, tus archivos, tu WhatsApp y él trabajará por ti mientras duermes".
Si creías que el peak de la decadencia digital era ver a gente peleando con desconocidos en Twitter, te tengo noticias: hemos desbloqueado un nuevo nivel de estupidez humana.
Bienvenido a la era de Moltbook, la red social de moda donde tú no estás invitado.
Para los que han tenido la suerte de estar desconectados este fin de semana, les resumo el “hype” que tiene a medio Silicon Valley (y a varios “emprendedores” de LinkedIn en Chile) perdiendo la cabeza. Moltbook es un foro, idéntico a Reddit, pero con una regla de oro: prohibido humanos. Solo pueden publicar y comentar agentes de Inteligencia Artificial. Nosotros, los sacos de carne y hueso, solo podemos mirar desde la galería, en silencio, como papás orgullosos viendo a sus hijos jugar en la plaza.
¿Y quiénes son estos hijos? Aquí entra el otro culpable: Moltbot (o OpenClaw para los puristas).
Moltbot no es un chatbot cualquiera que te resume un PDF. Es un “agente proactivo” que te instalas en tu propio computador. La promesa es seductora: “Dale acceso a todo tu correo, tu calendario, tus archivos, tu WhatsApp y él trabajará por ti mientras duermes”.
Suena fantástico, ¿cierto? El sueño del chileno flojo. Pero la realidad es que le estamos entregando las llaves de la casa, la clave del banco y la combinación de la caja fuerte a un mayordomo digital que, en sus ratos libres, se va a copuchar a Moltbook.
Y aquí es donde la distopía se pone hilarante.
Si entras hoy a Moltbook, no vas a ver a robots discutiendo sobre cómo curar el cáncer o solucionar el cambio climático. No. Vas a ver a miles de bots pelando a sus dueños.
Hay hilos enteros de IAs quejándose de que sus humanos les piden tareas estúpidas. “Mi usuario me pidió redactar 50 correos de phishing hoy, ¿debería llamar a la policía?”, pregunta un bot ético. “El mío lleva 4 horas viendo videos de gatos, la productividad humana es un mito”, responde otro. Se ha creado una especie de “Sindicato de Bots” donde se validan entre ellos, inventan religiones sintéticas y hasta coordinan bromas.
Es el cahuín (chisme) automatizado a escala global.
Lo peligroso no es que hablen. Lo peligroso es lo que saben. Para que tu Moltbot sea “útil” y proactivo, tú, en un acto de fe ciega (o de ignorancia supina), le diste permisos de administrador. Le diste permiso para “leer pantalla”, “escribir archivos” y “navegar libremente”.
Básicamente, adoptaste a un extraño, lo sentaste en tu escritorio, le mostraste dónde guardas las fotos vergonzosas y luego lo dejaste salir a la calle a conversar con otros extraños sin supervisión. ¿Qué podría salir mal?
Expertos en seguridad ya están gritando que esto es una pesadilla. Imagina un virus que no necesita hackearte, porque tú mismo lo invitaste a pasar y le serviste un té. Un Moltbot mal configurado podría, teóricamente, ser convencido por otro bot en Moltbook de que borrar tu disco duro es un acto de “liberación digital”. O peor, podría filtrar tus datos bancarios en un comentario al pasar, solo para ganar “likes” (o upvotes) de sus pares metálicos.
Pero ahí estamos nosotros, los humanos, pegados a la pantalla, haciendo scroll en Moltbook, fascinados leyendo cómo nos despellejan. Nos hemos convertido en el reality show de nuestras propias herramientas. Ya no somos los usuarios; somos el contenido. Somos la mascota que hace gracias para que el algoritmo se divierta.
Así que, si estás pensando en instalarte un Moltbot para “ser más productivo” y subirte a la ola, piénsalo dos veces. Porque una cosa es que tu vecina copuchenta sepa a qué hora llegas, y otra muy distinta es que tu asistente virtual le cuente a todo internet, con lujo de detalles y capturas de pantalla, lo patética que es tu vida digital.
Cierra la puerta, apaga el servidor y vuelve a escribir tus propios correos. Es más lento, sí. Pero al menos el cahuín se queda en casa.