(CNN) – Como urólogo, experimenté una presión inquietante cerca de la próstata al usar mi bicicleta estática durante la pandemia, un temor que escucho constantemente en mi consulta. Sin embargo, la ciencia es clara: el ciclismo regular no aumenta el riesgo a largo plazo de disfunción eréctil ni causa daño prostático permanente.
La sensación proviene de la presión en el perineo —la zona entre el escroto y el ano—, donde se asientan nervios y vasos sanguíneos, lo que irrita los tejidos alrededor de la próstata, no la glándula en sí.
La realidad científica detrás de las molestias
Las directrices urológicas actuales señalan que la presión perineal y estar sentado por mucho tiempo son desencadenantes de dolor pélvico y escrotal, no de una lesión prostática real.
Investigaciones recientes demuestran que los beneficios cardiovasculares del ciclismo incluso mejoran la función sexual. Las molestias suelen surgir por una postura inadecuada, un sillín incorrecto o la falta de adaptación del cuerpo.
Para proteger la salud pélvica, los expertos recomiendan usar sillines con canal central, ajustar la altura e inclinación del asiento, levantarse cada 10-15 minutos y aumentar la distancia gradualmente.
Si los síntomas persisten, la fisioterapia del suelo pélvico es altamente efectiva. El mensaje final es alentador: con los ajustes correctos, se puede disfrutar del ciclismo sin poner en riesgo la próstata ni la salud sexual.
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