La tasa de desocupación en Chile llegó a 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, con un aumento de 1,0 punto porcentual en doce meses, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas. En el mismo período, las personas ocupadas disminuyeron 0,9% y los desocupados aumentaron 13%.
El nuevo dato se conoce un día después de que el Banco Central presentara un análisis sobre los factores persistentes que, más allá de las fluctuaciones de la economía, estarían detrás de la debilidad que ha mostrado el mercado laboral chileno.
El estudio estuvo a cargo de Elías Albagli, gerente de la División de Política Monetaria del Banco Central, durante un encuentro organizado por el Centro de Estudios Públicos.
El análisis no incorporó la cifra de 9,6% conocida este miércoles y utilizó los antecedentes disponibles hasta el trimestre mayo-julio, cuando la desocupación era de 9,5%. Su diagnóstico apunta a que el elevado desempleo y la baja creación de puestos de trabajo combinan una debilidad cíclica reciente con cambios de carácter más persistente registrados durante la última década.
Una de las señales que utiliza el organismo es la evolución de la denominada tasa natural de desempleo, entendida como el nivel de desocupación compatible con la ausencia de presiones sistemáticas sobre la inflación.
Las distintas metodologías utilizadas por el Banco Central sitúan actualmente ese indicador entre 8,2% y 8,8%, por encima de los niveles observados en años anteriores.
De acuerdo con el análisis, esto implica que una normalización de la actividad económica podría reducir el desempleo, pero de manera acotada y todavía lejos de las tasas de entre 6% y 7% registradas durante la primera mitad de la década de 2010.
Mayores costos laborales aparecen entre los factores persistentes
Entre los factores persistentes, el Banco Central identifica en primer lugar el aumento de los costos laborales reales por hora. El estudio menciona entre sus componentes el incremento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y el aumento de las cotizaciones previsionales a cargo del empleador.
El organismo sostiene que varios de estos elementos continuarán elevando los costos laborales durante los próximos años y destaca que Chile se encuentra entre los países que han registrado mayores aumentos en este indicador en la comparación internacional.
Para el caso del salario mínimo, el análisis encuentra un efecto causal sobre el empleo al comparar empresas con distintos grados de exposición a las alzas aplicadas entre 2023 y 2024.
En una empresa en que todos los trabajadores se encontraban alrededor del salario mínimo, frente a otra sin trabajadores afectados, los salarios aumentaron cerca de 13% mientras el empleo cayó aproximadamente 10% hacia diciembre de 2024.
El Banco Central advierte, sin embargo, que estos efectos dependen de la magnitud del reajuste y del nivel inicial del salario mínimo. Durante 2016 y 2017, cuando los incrementos fueron más moderados, las empresas con mayor exposición no registraron una pérdida relativa de empleo comparable.
Automatización y menor permanencia en empleos formales
El segundo factor analizado es la automatización de tareas. Entre 2022 y 2025, los trabajadores que se desempeñaban en ocupaciones con una exposición a la automatización superior a la mediana registraron una probabilidad alrededor de 21% menor de mantener un empleo formal, diferencia que llegó aproximadamente a 27% entre los menores de 30 años.
A nivel de empresas, aquellas con una mayor proporción de puestos automatizables mostraron cerca de un 7% menos de empleo hacia 2025.
El propio Banco Central advierte que estos resultados corresponden a correlaciones condicionadas y no permiten establecer por sí solos un efecto causal de la automatización sobre la pérdida de puestos de trabajo.
Las encuestas y entrevistas realizadas por el organismo muestran además que la incorporación de tecnología no tiene un único efecto sobre las dotaciones. Algunas empresas han logrado aumentar su producción sin incrementar el número de trabajadores, otras han sustituido determinados puestos por maquinaria y también existen casos en que los trabajadores han sido reasignados a nuevas funciones.
A esto se suman dificultades para encontrar personas con las capacidades requeridas, lo que puede dejar vacantes sin cubrir o generar contrataciones en las que las competencias disponibles no coinciden completamente con las necesidades de las empresas.
Banco Central advierte que los factores pueden reforzarse entre sí
El diagnóstico del Banco Central plantea que estos factores pueden además reforzarse entre sí. La evidencia presentada encuentra un efecto causal asociado a los mayores costos laborales y resultados sugerentes respecto de la automatización, mientras el organismo señala que una mayor sustitución de trabajo por tecnología podría acelerarse en un escenario de incremento de costos.
A ello se suma una menor intensidad en la relación entre actividad y empleo durante los últimos tres a cuatro años, especialmente en sectores como servicios, comercio y construcción.
El análisis concluye que el deterioro actual no responde únicamente al ciclo económico y que parte de la debilidad del mercado laboral tiene características más persistentes.
Lo más leído
- Tendrá fecha fija en noviembre: Cámara aprueba por unanimidad proyecto que crea el Día Nacional de la Teletón
- Reforma al sistema político es despachada a ley: ¿Cuáles son las nuevas exigencias que deberán cumplir los partidos?
- Rusia eleva la tensión con la OTAN y advierte uso de armas nucleares ante eventual bloqueo de Kaliningrado
- Aumento del sueldo mínimo, reducción de jornada laboral y automatización: Los factores que identifica el Banco Central en la debilidad del empleo
- Transformación digital en recursos humanos: el impacto de modernizar el procesamiento de sueldos con Rex