Un viaje al dentista para un trabajo en sus cavidades hizo que este hombre perdiera la razón. Algo adormecido por la fuerte anestesia, se aferró a una cinta adhesiva y comenzó a llorar.
Todo porque, según decía, su cabeza se iba a caer de su cuerpo. Su pareja grabó su alucinación y se preocupó de darle consuelo. “Vas a estar bien, tu cabeza está puesta”, le decía. Según ella aclara, todo era efecto del sedante.
Ya se han viralizado en años anteriores casos en los que las “drogas” de los dentistas han dejado con severas divagaciones a sus pacientes, personas sin ningún tipo de problema mental:
El video superó fácilmente el medio millón de reproducciones, y aumenta en miles cada hora.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.