Paul Gregg es un ex ingeniero aeroespacial, y en su retiro aprovecha de seguir creando, pero no con fines comerciales, sino para ver la alegría en el rostro de sus nietos. Y es que aprovechó sus habilidades de construcción para darles un pequeño centro de entretenimiento, pero muy exclusivo.
Con su experiencia trabajando para Boing, según reportó el Daily Mail, este particular abuelo pasa su tiempo diseñando este tipo de entretenciones en el patio de su hogar en Seattle, Estados Unidos.
Una montaña rusa en miniatura, que muchos niños quisieran tener.
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